21 gramos

Un trágico accidente de tránsito cruza las vidas de tres personajes: Paul Rivers, Jack Jordan y Cristina Peck. A partir del accidente, las tres vidas sufrirán un cambio radical.



Paul es un matemático gravemente enfermo del corazón, espera un trasplante y atraviesa una severa crisis en su relación con su esposa Mary, quien ha vuelto a su lado para cuidarlo y quiere tener un hijo suyo por inseminación artificial. Jack, exdelincuente alcohólico, ha estado en la cárcel e intenta regenerarse gracias a la fuerza que le da su reciente conversión religiosa. Ayuda en la iglesia local a encarrilar adolescentes y está casado con Marianne, con la que tiene dos niños. Cristina, anteriormente drogadicta, ha alcanzado la felicidad al casarse con un arquitecto de buena posición con el que tiene dos hijas.

Después del extraordinario recibimiento internacional de Amores perros, todos los ojos estaban puestos sobre el siguiente trabajo de Alejandro González Iñárritu. Siempre, una opera prima exitosa pone a su autor en una posición difícil, porque se espera demasiado de su segunda película. En primera instancia, 21 gramos colmó con creces lo esperado. González Iñárritu dio un gran salto al pasar a Hollywood y multiplicar por diez el presupuesto de su obra anterior. Sin embargo, se mantuvo fiel al equipo creativo mexicano de Amores perros, al que ahora se sumó un reparto de primera división hollywoodense. El ¿qué hacer? lo resolvió recurriendo a una estructura que, por un lado se parece mucho a la anterior (tres historias en principio independientes ligadas por un accidente), pero por otro juega con los tiempos de una manera mucho más arriesgada, en una compleja construcción de rompecabezas. Y nuevamente, la fórmula resultó exitosa, al grado de que su primer filme en Hollywood para buena parte de la crítica se encuentra entre lo mejor del año, lo que debe reconocerse como un mérito no pequeño.



Sin embargo, si en Amores perros hay mucho de artificioso en el modo kieslowskiano en que se relacionan las historias de Guillermo Arriaga y en la forma casi mágica en que finalmente se ajustan todas las cuentas, aquí esa elaboración parece aún más gratuita. Y si al principio, mientras se consigue entender y ordenar las imágenes, 21 gramos resulta atractiva, luego del trasplante de corazón y de que se descubre hacia dónde va la historia, tiene una segunda hora mucho más ardua, la de la venganza (aunque el orden de las imágenes no sea el cronológico), en la que ya las sorpresas son bastante irrelevantes. Al grado de que las palabras finales de Paul, donde explica el título de la película ("el peso de unas monedas, de un colibrí, de una barra de chocolate... el peso del alma") parecen una declaración de intenciones de director y guionista, que no es fácilmente deducible de lo visto.

Porque la profundidad de este pensamiento no se encuentra tras las imágenes vistosas y deslumbrantes de Rodrigo Prieto, bonitas pero superficiales como el acercamiento de la película a estos tres personajes de diferentes medios y clases sociales, estereotipados a pesar de estar bien dirigidos. Todos ellos tienden a la autodestrucción, mediante el alcohol, la droga, el cigarrillo, el suicidio, la culpa, lo que los acerca a pesar de los distintos espacios en que se mueven. Sin duda, estos temas de la culpa, la vida, la muerte, la soledad, el amor, el perdón, la venganza, son trascendentes, pero en 21 gramos son principalmente los elementos, el pretexto, para crear un gran espectáculo, de escasa verosimilitud y de un misticismo poco convincente.



La participación de Alejandro González Iñárritu en el largometraje colectivo 11-09-01 fue una de las menos satisfactorias, sobre todo porque quedó de manifiesto su deseo de no comprometerse, mucho más notable ante las posiciones de otros cineastas como Ken Loach o Samira Makhmalbaf. En buena medida, Amores perros y 21 gramos dan la misma impresión, que evitan abordar los problemas de fondo, que buscan moverse alrededor de ellos pero sin tocarlos más que en la superficie. Es cierto que en 21 gramos la pintura de la realidad es mucho más negra y sórdida que en la mayor parte de las películas de Hollywood. Y es en este sentido que la obra de González Iñárritu ha llamado la atención. Sin embargo, esa negrura no implica necesariamente profundidad.

(Publicado originalmente en el semanario Tiempo Libre 1238, 01/29/2004)



21 GRAMOS (21 GRAMS) Estados Unidos, 2003 / Realización: Alejandro González Iñárritu / Guión: Guillermo Arriaga y Alejandro González Iñárritu / Fotografía: Rodrigo Prieto / Dirección artística: Brigitte Broch / Música: Gustavo Santaolalla / Sonido: Martín Hernández / Edición: Stephen Mirrione / Producción: Alejandro González Iñárritu y Robert Salerno, This is That Productions-Y Productions / Distribución en México: UIP / Intérpretes: Sean Penn (Paul Rivers), Naomi Watts (Cristina Peck), Benicio del Toro (Jack Jordan), Charlotte Gainsbourg (Mary Rivers), Melissa Leo (Marianne Jordan), Clea DuVall (Claudia), Danny Huston (Michael), Carly Nahon (Cathy), Claire Pakis (Laura), Eddie Marsan (reverendo John) / Duración: 125 minutos.