Río místico

Veinticinco años después de que cuando niños vivieron una experiencia traumática en un barrio obrero de Boston, tres amigos vuelven a verse involucrados en un hecho criminal: la hija adolescente de Jimmy Markham aparece asesinada; Sean Devine es el policía a cargo de la investigación y Dave Boyle aparece como uno de los sospechoso, ya que desde el crimen se comporta de forma extraña.



Sin embargo, otros hechos igualmente oscuros marcan a los tres personajes y sus relaciones familiares y sentimentales. La investigación y resolución del crimen sirve como pretexto para incursionar en ese universo sórdido de una culpa compartida de la que resulta casi imposible liberarse.

Una de las estrellas masculinas más destacadas a partir de su internacionalización gracias a los spaghetti-westerns de Sergio Leone, Clint Eastwood dio un interesante giro a su carrera cuando decidió pasar al otro lado de la cámara aplicando la experiencia vivida al lado de directores como Don Siegel. Desde el inicio, su incursión como realizador resultó satisfactoria (Obsesión mortal), pero fue con su película número trece que Eastwood se reveló como un cineasta importante. A esta obra, Bird (1988), siguieron Los imperdonables (1992), Un mundo perfecto (1993) y Los puentes de Madison (1995), un trío de títulos que destaca enormemente en el panorama de la producción estadunidense de comienzos de los noventa.



Lamentablemente, Eastwood no mantuvo la misma calidad en sus trabajos siguientes y tanto Poder absoluto como Crimen verdadero, Medianoche en el jardín del bien y el mal, Jinetes del espacio y Deuda de sangre, aparecen como películas menores a pesar de su indiscutible solvencia técnica, muy por encima de la media. Su largometraje 24, Río místico, adapta la novela homónima de Dennis Lehane, considerado por algunos como uno de los maestros del thriller actual.

En principio, la trama de Río místico parece la de un convencional whodunit: un crimen y su posterior investigación, con pistas que llevan hacia diferentes personajes, el ya citado Dave Boyle, víctima de abuso sexual en su infancia; el novio clandestino de la muerta, Brendan Harris, hijo del desaparecido Zorro Harris, quien podría haber regresado buscando vengarse de Markham y su familia, etcétera. Mientras la investigación avanza, los nexos entre los personajes se descubren más complejos, al grado de ligar la pistola del crimen con la de un asalto realizado dos décadas atrás.

Es claro que a Clint Eastwood le interesa mucho menos el lado policiaco de la anécdota que el universo que ese caso revela, la sordidez de los entretelones que pone al descubierto, las relaciones tortuosas y torturadas, los retorcidos caminos recorridos por la existencia, la culpa casi indeleble que no permite que ni aquel niño secuestrado ni los otros que fueron testigos de su secuestro, puedan enfrentarse a la vida de una manera normal.



Y es cierto, por otra parte, que Clint Eastwood ha alcanzado una gran madurez como cineasta. Sabe filmar, tiene un estilo depurado y sobrio, que aparece siempre contenido a pesar de la violencia que retrata. Construye una atractiva atmósfera ominosa, negra, inquietante, sin necesidad de utilizar recursos efectistas, sólo con una puesta en escena de estilo clásico. Tiene a su mando a un sorprende grupo de actores, todo ellos muy solventes. Sin embargo, ninguno de los personajes de Río místico tiene la solidez ni la riqueza de Bill Munny en Los imperdonables o de Butch Haynes en Un mundo perfecto.

Quizás porque en este caso la sobriedad y la limpieza de la realización están puestas al servicio de una historia muy artificiosa, que se complace en engañar y confundir al espectador dirigiéndolo hacia caminos equivocados, que maneja dos crímenes ocurridos de manera casi simultánea como si fueran uno sólo y que se distrae en complicar los hechos de una forma bastante gratuita e innecesaria, desviando la atención de los tres personajes protagónicos. Podría suponerse que buena parte de esta responsabilidad recae en Brian Helgeland (a veces también director), guionista de películas como Asesinos, El mensajero, Revancha, Corazón de caballero o Devorador de pecados.

(Publicado originalmente en el semanario Tiempo Libre 1236, 01/15/2004)



RÍO MÍSTICO (MYSTIC RIVER) Estados Unidos, 2003 / Realización: Clint Eastwood / Guión: Brian Helgeland, sobre una novela de Dennis Lehane / Fotografía: Tom Stern / Dirección artística: Henry Bumstead / Música: Clint Eastwood / Edición: Joel Cox / Producción: Clint Eastwood, Judie Hoyt y Robert Lorenz, Warner Bros.-Village Roadshow Pictures-NPV Entertainment-Malpaso Productions / Intérpretes: Sean Penn (Jimmy Markham), Tim Robbins (Dave Boyle), Kevin Bacon (Sean Devine), Laurence Fishburne (Whitey Powers), Marcia Gay Harden (Celeste Boyle), Laura Linney (Annabeth Markham), Kevin Chapman (Val Savage), Tom Guiry (Brendan Harris), Emmy Rossum (Katie Markham), Spencer Treat Clark (Ray Harris) / Duración: 137 minutos.

http://www.youtube.com/watch?v=nmiA24jwlbM