Spider

Luego de pasar la mayor parte de su vida internado en una institución para enfermos mentales, Dennis Cleg, apodado por su madre Spider por su manía de colgar cordeles en su cuarto, como una telaraña, llega a Londres y se hospeda en la casa de la señora Wilkinson, un punto medio entre el manicomio y la vida normal.



Sin atención médica ni drogas, Spider se da a la tarea de rastrear y reconstruir su pasado, que va aflorando como un complejo rompecabezas, con la ayuda de un calcetín que utiliza como bolsa para guardar sus objetos más preciados y una pequeña libreta. La historia que surge es la de una infancia marcada por la tragedia, aunque los límites entre la realidad y el universo mental del protagonista y narrador nunca están claramente definidos.

El proyecto de Spider tuvo su origen en la productora Catherine Bailey, quien ofreció la novela de Patrick McGrath a Ralph Fiennes, cuando éste participó en su programa de radio. El actor se entusiasmó con el proyecto y estuvo varios años intentando levantarlo; incluso, en algún momento estuvo tentado a dirigirlo él mismo (en lo que hubiera sido su debut en este terreno). Hasta que apareció por el camino el canadiense David Cronenberg e hizo suyo un asunto que en principio podría parecer alejado a sus intereses, en la medida en que en su cine el horror está siempre ligado a lo físico, por lo menos en sus mejores películas. Y en este caso, todo el horror surge de la mente de Spider, el protagonista esquizofrénico.



Sin embargo, si Cronenberg es un especialista en revisar los recovecos del cuerpo humano y detallar su deterioro con un cuidado casi científico (Engendros del mal, La mosca, Extraños placeres, eXistenz, etcétera), Patrick McGrath aparece como un especialista en los rincones del alma. Psiquiatría y esquizofrenia no son temas desconocidos para el escritor, cuyo padre fue director médico del Broadmoor Hospital, la mayor institución británica para la atención de criminales con trastornos mentales.

De la colaboración de ambos, del aporte de Fiennes, que compone un Spider de extraordinarios matices y de algunos inteligentes hallazgos cinematográficos, como hacer coexistir al Spider adulto con el niño que fue en la misma imagen (recurso que no es novedoso, pero sí resulta muy efectivo), nace una obra importante, que sin duda está entre las más interesantes estrenadas en el año que pasó. La fragilidad característica de los personajes de Cronenberg tiene su mejor expresión en este Dennis Cleg, que todo el tiempo parece a punto de derrumbarse, de hacerse pedazos, como los personajes de Telépatas, mentes destructoras o el protagonista de La mosca, aunque en un terreno diferente.



Si la estructura de la película puede parecer convencional, en tanto que todo el relato se encamina hacia un final que busca explicar el comportamiento de Spider, la postura de Cronenberg no resulta clara: nunca se sabrá si lo que vemos es la realidad real o la mental, ni en qué momento pasamos de una a la otra, ni en qué proporciones se manifiesta cada una. El final es lo suficientemente abierto como para que el espectador disponga de una gran libertad de interpretación sobre lo visto. Parte de esta ambigüedad nace del hecho de que Miranda Richardson interpreta los tres principales papeles femeninos, creando tres personajes muy diferentes (incluso resulta difícil reconocerla como la misma actriz), pero obviamente ligados entre sí.

Sin efectos especiales, sin ese lado gore que suele hacer atractivas a las películas de David Cronenberg, Spider es una obra menos espectacular. Incluso la forma de narrar es mucho menos vistosa, más contenida y morosa, adaptándose al tiempo y al ritmo desarticulado de Dennis Cleg, de todas formas una criatura de horror en la medida en que no es posible llevar su comportamiento a los parámetros convencionales de normalidad y locura y, sobre todo, establecer sus límites.

Hasta ahora, las pocas veces que David Cronenberg se apartó de sus intereses ya tradicionales, los resultados no fueron del todo satisfactorios (Zona muerta, M. Butterfly). Spider, en cambio, tiene la solidez de sus mejores películas.

(Publicado originalmente en el semanario Tiempo Libre 1235, 01/08/2004)



SPIDER (SPIDER) Canadá-Gran Bretaña-Francia, 2002 / Realización: David Cronenberg / Guión: Patrick McGrath, sobre su novela homónima / Fotografía: Peter Suschitzky / Dirección artística: Andrew Sanders / Música: Howard Shore / Edición: Ronald Sanders / Producción: David Cronenberg, Catherine Bailey y Samuel Hadida, Artists Independent Network-Capitol Films-Davis Films-Catherine Bailey Ltd.-Grossvenor Park Production-Metropolitan Films / Distribución en México: Nu Visión / Intérpretes: Ralph Fiennes (Dennis Cleg/Spider), Miranda Richardson (Ivonne/señora Cleg/señora Wilkinson), Gabriel Byrne (Bill Cleg), Lynn Redgrave (señora Wilkinson), John Neville (Terrence), Bradley Hall (Spider joven), Gary Reineke (Freddy), Philip Craig (John), Cliff Saunders (Bob), Tara Elis (Nora) / Duración: 98 minutos.