El señor de los anillos: El retorno del rey

Mientras Frodo y Sam se dejan guiar por el extraño y un tanto aterrador Smeagol en su camino hacia el Monte del Destino, el resto de los miembros de la comunidad del anillo se prepara para enfrentarse al malvado Sauron en la batalla final, en tierras de Gondor, en la ciudad de Minas Tirith.



Dirigidos por el mago Gandalf, hombres, elfos, enanos, hobbits y fantasmas acometen una empresa que parece imposible, contener a las fuerzas del Mal y a su ejército de orcos, trolls y nazgules. Finalmente, la misión original culmina con la destrucción del codiciado y muy peligroso anillo en el río de lava, lo que provoca inmediatamente la restauración de la armonía y el orden: Aragorn asume el trono de Gondor, Sam se casa y forma una familia, Frodo parte con Gandalf para intentar recuperarse.

El episodio final de El señor de los anillos, El retorno del rey, es una conclusión lógica y coherente de los dos anteriores, La comunidad de anillo (2001) y Las dos torres (2002), concebidos desde el inicio como un todo, dividido en tres partes por razones fundamentalmente prácticas, que sin embargo funcionan como los tres actos de un gran espectáculo épico. Si el primero, La comunidad del anillo tenía sobre todo la finalidad de presentar a los fantásticos personajes de Tolkien y delinear el conflicto en que están embarcados, este tercero presenta una larga y climática batalla que termina por reconstruir el orden y ata los cabos de cada una de los historias individuales.



Quizás sea en este último aspecto en el que la construcción de la saga se muestra más débil. Porque si en literatura es posible y aceptable extenderse en narrar lo sucedido con cada uno de los personajes; el cine, como obra dramática, convierte estos momentos en finales sucesivos que alargan el final y desvirtúan totalmente el clímax creado anteriormente. El reencuentro de todos los personajes alrededor de la cama de Frodo, la coronación de Aragorn, la vida cotidiana de los hobbits, la boda de Sam, la partida de Frodo y Gandalf, etcétera... Todas esas escenas, necesarias para cerrar el relato, son no obstante, absolutamente prescindibles desde un punto de vista cinematográfico, lo que lleva a concluir que en este terreno, por lo menos, la adaptación resulta fallida e inconvincente.

Algo que tampoco resulta convincente, en ninguna de las tres partes, y sorprende tratándose de una empresa de tal magnitud y presupuesto, es el manejo de las proporciones. Salvo en los planos generales, nunca queda clara la relación de tamaño entre hobbits, hombres, elfos y enanos. En la mayor parte de los planos cercanos, todos parecen tener prácticamente la misma estatura.



Al margen de estas objeciones, hay que reconocer que de todos modos El retorno del rey funciona muy bien como espectáculo, que la escena de la batalla por Minas Tirith combina muy bien los efectos especiales, la acción, la emoción y el humor y que en general la dosificación de estos ingredientes está manejada con habilidad y mesura. Las escenas que involucran a Smeagol vuelven a estar entre las más inquietantes de la película, pero también hay otros momentos de buen cine. Por ejemplo, la batalla en que Faramir es derrotado y todos sus hombres muertos, mientras su padre Denethor come frutas y el hobbit entona un canto nostálgico. O la locura del propio Denethor, decidido a inmolarse junto con su hijo, en una escena de alturas shakespeareanas.

El balance final de la versión cinematográfica de El señor de los anillos realizada por el neozelandés Peter Jackson es sin duda positivo. No hay en el cine actual ninguna otra aventura de tales dimensiones y similar calidad. Otras sagas, como la de Matrix desvariaron a la primera secuela, o pecaron de ambiciosas y quedaron inconclusas e incoherentes, como La guerra de las galaxias. La de Jackson, en cambio, es una larga cinta de casi diez horas que tiene una notable unidad, tanto estilística como conceptual. Lo que puede discutirse (y ya se ha hecho bastante) es la vigencia del universo de Tolkien y sus planteamientos dizque filosóficos, que en muchas ocasiones repiten, en el terreno mítico-fantástico en que se mueven sus personajes, casi todos los clichés tradicionales de la lucha entre el Bien y el Mal y de la amistad y la solidaridad viril, y relegan a la mujer a un papel de comparsa o, cuando mucho, de compañera fiel del héroe masculino.

(Publicado originalmente en el semanario Tiempo Libre 1234, 01/01/2004)



EL SEÑOR DE LOS ANILLOS: EL RETORNO DEL REY (THE LORD OF THE RINGS: THE RETURN OF THE KING) Estados Unidos-Nueva Zelandia, 2003 / Realización: Peter Jackson / Guión: Frances Walsh, Philippa Boyens, Stephen Sinclair y Peter Jackson / Fotografía: Andrew Lesnie / Dirección artística: Grant Major / Música: Howard Shore / Sonido: David Farmer / Edición: Annie Collins y Jamie Selsirk / Producción: Peter Jackson, Barrie M. Osborne y Frances Walsh, New Line Cinema-The Saul Zaentz Company-WingNut Films / Distribución en México: Videocine / Intérpretes: Elijah Wood (Frodo), Sean Astin (Sam), Billy Boyd (Pippin), Dominic Monaghan (Merry), Viggo Mortensen (Aragorn), Ian McKellen (Gandalf), Orlando Bloom (Legolas), Andy Serkis (Gollum/Smeagol), Miranda Otto (Eowin), Liv Tyler (Arwen), Cate Blanchett (Galadriel) / Duración: 201 minutos.