Looney Tunes: de nuevo en acción

Mientras el Pato Lucas se enfrenta a los ejecutivos de la Warner para solicitar igualdad de trato con el Conejo Bugs, que tradicionalmente se ha llevado las mejores oportunidades, los empresarios tratan de demostrarle que su popularidad es muy escasa y sus seguidores son muy pocos.



Como consecuencia, Lucas es despedido, al mismo tiempo que el stuntman D. J. Drake. Mientras este último descubre que su padre es un agente secreto, secuestrado por una organización internacional, Bugs, que se da cuenta de la importancia de su patiño, les sigue la pista acompañado por una de las productoras del estudio, Kate. Estos cuatro personajes, más otros que se suman en el camino, van primero a Las Vegas y luego a París, viviendo increíbles aventuras en el mundo de la fantasía.

Desde que la tecnología lo permite, la posibilidad de mezclar criaturas reales, actores de carne y hueso, con personajes absolutamente de ficción, como las caricaturas, ha significado un gran desafío para la imaginación y la creatividad. Sin intención de dar un panorama exhaustivo, desde los tiempos en que Gene Kelly bailara con el ratoncito Jerry en El pirata (1948) de Vincente Minnelli o Dick Van Dyke alternara con un grupo de pingüinos en Mary Poppins (1964) de Robert Stevenson, mucho han avanzado las posibilidades que brinda la tecnología (sobre todo desde la aparición de la animación digital), al grado de hacer posibles trabajos como ¿Quién engañó a Roger Rabbit? (1988) de Robert Zemeckis, Space Jam, el juego del siglo (1996) de Joe Pitka o esta nueva fusión del mundo real con el delirante universo de las caricaturas Warner titulada Looney Tunes: de nuevo en acción.



Como suele suceder en la mayor parte de estos trabajos, aquí también los efectos y los trucos suelen ocupar toda la atención de los realizadores (y posteriormente de los espectadores), dejando en un segundo lugar muy lejano a las posibilidades de la historia. En este caso eso sorprende más, por el hecho de que la película lleva la firma de Joe Dante, cineasta nacido en 1946, formado de la mano de Roger Corman y apoyado por Steven Spielberg, que ha desarrollado una carrera no demasiado prolífica (una docena de películas en 25 años, más unos cuantos trabajos televisivos), generalmente interesante: Piraña, Aullido, Gremlins, Viaje insólito, Matinée, la hormiga atómica, etcétera. En casi todos los casos es notable la intención de Dante de retrabajar los géneros tradicionales y las películas de serie B, desde una perspectiva paródica y con ninguna corrección política.

Aquí, sin embargo, el resultado es perjudicado por dos motivos fundamentales. Primero, porque la aventura narrada por Looney Tunes: de nuevo en acción no es más que una sucesión de momentos ingeniosos, algunos de ellos muy divertidos, pero no estructurados en un conjunto orgánico. Y luego, porque si los niños y los animales solían tradicionalmente poner en apuros a los actores, la situación es aún más difícil cuando tienen que enfrentarse a personajes como Lucas, Bugs, Sam Bigotes, Piolín y demás, antes los cuales ni Brendan Fraser ni Jenna Elfman dan el ancho. Un gesto de cualquiera de las criaturas animadas es mucho más efectivo que todos los esfuerzos desplegados, infructuosamente, por las criaturas de carne y hueso que aparecen en la película.



En definitiva, entonces, Looney Tunes: de nuevo en acción vale por lo que pueden hacer Lucas, Bugs y sus amigos de la ficción (y la escena en que se persiguen por los cuadros de Dalí, Seurat o Munch es realmente magistral), por algunas referencias fílmicas a las películas de James Bond (representado por su encarnación más débil, Timothy Dalton), a los policiales de la Warner o al clásico Muertos vivientes de 1956, y por la visión inicial de las bambalinas del mundo del cine. La suma de los buenos momentos, hacen que el resultado sea entretenido. Pero esta diversión, irregular, no oculta que el conjunto está concebido como una especie de bolsa en la que cabe todo, en una mezcla no sólo heterogénea sino sobre todo amorfa. La impresión final es que la integración de acción real y animación funciona muy bien desde un punto de vista técnico y el efecto es deslumbrante; pero en lo que tiene que ver con la historia, los personajes humanos no son más que una especie de relleno de escasa sustancia. Y además, salen sobrando, debido a su imposibilidad de competir en ningún terreno con los tradicionales muñequitos animados.

(Publicado originalmente en el semanario Tiempo Libre 1233, 12/25/2003)



LOONEY TUNES: DE NUEVO EN ACCIÓN (LOONEY TUNES: BACK IN ACTION) Estados Unidos, 2003 / Realización: Joe Dante / Guión: Harry Doyle / Fotografía: Dean Cundey / Dirección artística: Bill Brzeska / Música: Jerry Goldsmith / Edición: David L. Bertman, Rick Finney, Marshall Harvey y Jason Tucker / Producción: Allison Abate, Christopher De Faria, Bernie Goldman, Joel Simon y Paula Weinstein, Warner Bros. / Distribución en México: Videocine / Intérpretes: Brendan Fraser (D. J. Drake), Jenna Elfman (Kate), Steve Martin (Mr. Chairman), Timothy Dalton (Damien Drake), Heather Locklear (Dusty Tails), Joan Cusack (madre), Bill Goldberg (Mr. Smith), Don Stanton (Mr. Warner), Dick Miller (guardia), Roger Corman (director) / Duración: 90 minutos.