Recuerdos

La crítica situación por la que atraviesa el cine mexicano, las amenazas que se ciernen sobre Imcine, la casi nula producción durante el año que ya se acerca a su fin, la voracidad de distribuidores y exhibidores, la ausencia de espacios destinados a la exhibición de un cine alternativo al de consumo masivo, auguran desde ya un negro 2004.



Salvo que se produzca un inesperado y casi milagroso giro, el cine nacional se las verá difícil, sobre todo el de expresión más personal, de autor, de arte, o como quiera llamarse al que no tiene como meta única el éxito de taquilla, sino fundamentalmente compartir una visión sobre el mundo, un punto de vista comprometido.

Si las dificultades del cine de ficción para acceder a las pantallas son grandes (El misterio del Trinidad de José Luis García Agraz estuvo a punto de quedarse enlatada, Mil nubes de paz... de Julián Hernández pronto cumple un año de su participación en el Festival de Berlín, La virgen de la lujuria de Arturo Ripstein no tiene para cuando verse), las del documental son aún mayores. A casi dos años de haber sido premiada en la Muestra de Guadalajara, Gabriel Orozco de Juan Carlos Martín sigue sin estrenarse. ¿Qué pasará entonces con Recuerdos de Marcela Arteaga y La pasión de María Elena de Mercedes Moncada? Por lo pronto, Recuerdos, uno de los escasos caballitos de batalla de este año paupérrimo, está exhibiéndose, ya tardíamente, en la Muestra Internacional de Cine.



Recuerdos, Mayahuel a la mejor película, premio de Fipresci y premio de la OCIC en Guadalajara, tuvo una génesis bastante lenta y complicada que se extendió a lo largo de casi cinco años (1999-2003). Desde el comienzo, había una figura central: Luis Frank, lituano, nacido a fines del siglo XIX, emigrado a Nueva York en los primeros años del siglo XX, espía estadunidense en París durante la Primera Guerra Mundial, militante republicano en la Guerra Civil española y luego exiliado en México, donde comenzó una nueva vida y procreó una familia.

Durante su periodo español, Luis Frank filmó dos documentales y hacia el final de su vida planeaba reelaborar uno de ellos; sin embargo, murió antes de finalizar el trabajo. Por eso, uno de sus hijos, José Frank, se acercó a la directora Marcela Arteaga con la propuesta de que terminara lo que su padre había dejado inconcluso. Más que en el material filmado, imposible de organizar de una manera que fuera fiel a la visión de Frank sin conocer sus ideas al respecto, Marcela Arteaga se interesó en su azarosa existencia, que lo convirtió en protagonista de varios momentos fundamentales de la historia del siglo XX.

Pero aunque Recuerdos se centra en Luis Frank y busca recuperar su vida a través de una serie de entrevistas realizadas en México, Lituania, España, Francia e Inglaterra, trasciende el testimonio puramente biográfico para transformarse en una reflexión muy personal sobre un siglo marcado por la guerra, el exilio, el desarraigo, violentas rupturas que obligaron a reiniciar vidas y reconstruir familias en otras geografías, en otras lenguas, en lugares muy diversos a los que fue necesario adaptarse y asumir como propios, sin dejar de añorar y recordar el pasado perdido.



Filme de atmósferas, de sentimientos, de texturas, mucho más que de certezas, Recuerdos apela fundamentalmente a la emoción, utilizando recursos que pocas veces son tomados en cuenta en un documental. Porque tan importante como los testimonios y las entrevistas, resultan la extraordinaria fotografía de Celiana Cárdenas, la dirección de arte de André Krassoievitch, la música de Gustavo Arteaga, el diseño sonoro de Lena Esquenazi y una puesta en escena que podría definirse como tarkovskiana (aunque el adjetivo pueda parecer pedante), sorprendente en una cineasta cuyos antecedentes se reducen a unos pocos cortometrajes.

Pero si hubiera que destacar uno de estos aspectos sobre los demás, no hay duda que el gran acierto de Recuerdos reside en su elaborada edición. La propia directora ha declarado que la edición fue la parte más larga y complicada del proceso. Finalmente, luego de tres años de trabajo, Sigfrido Barjau, Roberto Bolado y Marcela Arteaga consiguieron integrar y dar forma a todos esos materiales en una obra coherente, orgánica, compleja y conmovedora. Mirada a un siglo dominado por la tragedia, Recuerdos es un canto a la nostalgia, a la libertad, a la memoria, al sueño, a los ideales y a la enorme capacidad del hombre para imponerse a las condiciones adversas.

(Publicado originalmente en el semanario Tiempo Libre 1230, 12/04/2003)



RECUERDOS (México, 2003) Realización: Marcela Arteaga / Guión: Marcela Arteaga / Fotografía: Celiana Cárdenas / Dirección artística: André Krassoievitch / Música: Gustavo Arteaga / Sonido: Lena Esquenazi, Luciano Larobina, Santiago Núñez y Hugo Rodríguez / Edición: Sigfrido Barjau, Roberto Bolado y Marcela Arteaga / Producción: Ángeles Castro, Hugo Rodríguez y Gustavo Montiel, Centro de Capacitación Cinematográfica-Instituto Mexicano de Cinematografía / Distribución en México: Instituto Mexicano de Cinematografía / Documental / 86 minutos.