Frida

Biografía de la pintora mexicana Frida Kahlo, que retrata diversos aspectos de su existencia.



Su vida en la casa familiar de Coyoacán, la boda de su hermana Cristina, su relación con Alejandro González Arias y otros estudiantes de la Escuela Nacional Preparatoria, el terrible accidente de tranvía del que nunca llegará a recuperarse, sus comienzos en la pintura, su encuentro con Diego Rivera mientras pinta los murales de la preparatoria y a través de él su contacto con los artistas e intelectuales de la época (Siqueiros, Tina Modotti, etcétera), su boda con Rivera y sus continuas aventuras amorosas, el viaje a Nueva York donde el pintor debe realizar un mural por encargo de Rockefeller, la llegada de Leon Trotsky a México y su amistad con la pareja, la primera exposición individual de Frida, a la que llega en su cama, etcétera.

La supuesta seriedad de la Frida de Julie Taymor es desmentida desde el inicio por la elección del idioma: todos hablan inglés, en algunos casos con acento, pero en sus parlamentos se permiten incluir algunas expresiones como mi amor, my little paloma, oye niña, panzón y muchas otras que buscan dar sabor y color local al lenguaje. En cambio, la mayor parte de las canciones están en español, incluso la versión de La bruja cantada en vivo por Salma Hayek. Y en general, también lo están las voces que se oyen en un segundo plano, en fiestas, cantinas y reuniones varias. Esa convención típica del cine de Hollywood da a la película un aire totalmente falso. Porque en rigor, su justificación es única y exclusivamente por razones económicas, de mercado.



El mismo argumento explica la conformación de un reparto en el que con excepción de Salma Hayek, los escasos actores mexicanos tienen papeles muy secundarios, para privilegiar nombres internacionales como Alfred Molina, Antonio Banderas, Valeria Golino o Mia Maestro. El resultado es que muchos de ellos ni siquiera pueden pronunciar correctamente sus propios nombres. Alguien podrá objetar que, finalmente, se trata de una película estadunidense y que no hace más que tomarse licencias que también aprovechan muchas otras películas. Por supuesto, en este sentido Frida no es más que otro ejemplo de una aberración muy extendida, pero no por ello menos censurable.

Salvando estas objeciones de origen, puede decirse que Frida es una biografía cinematográfica bastante convencional, cuya primera intención es ilustrar algunos pasajes más o menos significativos de la existencia de la elegida suponiendo que la importancia de su vida y su obra se desprenderá de los hechos presentados. Pero lamentablemente no es así; a lo que se asiste es a la narración de una serie de momentos privilegiados que representados en la pantalla de una manera bastante plana y acartonada, dan por resultado una película aburrida, gris a pesar de la cuidada fotografía de Rodrigo Prieto.



Los mejores momentos de Frida son aquellos en los que la directora Julie Taymor pierde el respeto a su personaje y abandona la solemnidad para dedicarse a un juego bastante personal y atractivo, que tiene su mejor ejemplo en el viaje de Diego y Frida a Nueva York, resuelto como una especie de collage animado y artificiosamente coloreado, con Diego convertido en un King Kong mexicano encaramado en la cima del Empire State. Sólo aquí y en las animaciones de algunas pinturas características de Frida Kahlo, se aprecia lo que la directora de Titus tiene que decir sobre el tema. El resto de la película queda oculta por la fama y el peso de Frida.

El reparto es disparejo. La figura central, más que Frida, resulta Diego Rivera, en tanto que está delineado como un personaje más complejo, quizás por las sutilezas de que es capaz Alfred Molina. En cambio la Frida de Salma Hayek, se queda en la ilustración, en una presencia bastante fantasmal, fiel a la imagen pero pobre de espíritu. El resto, en el mejor de los casos cumple discretamente, pero poco aporta.

No es posible terminar este texto sin hacer referencia a la Frida (1985) de Paul Leduc, una película con la que esta tiene muchos puntos en común, al grado que por momentos parece un remake hollywoodense. A diferencia de la película de Julie Taymor (y Salma Hayek), la de Leduc consiguió trascender las limitaciones de la biografía para capturar la esencia de la artista y de su obra con una fuerza y una pasión de la que lamentablemente carece esta nueva Frida.

(Publicado originalmente en el semanario Tiempo Libre 1177, 11-28-2002)



FRIDA (FRIDA) Estados Unidos, 2002 / Realización: Julie Taymor / Guión: Clancy Sigal, Diane Lake, Gregory Nava y Anna Thomas, sobre el libro de Hayden Herrera / Fotografía: Rodrigo Prieto / Dirección artística: Felipe Fernández del Paso / Música: Elliot Goldenthal, canciones varias / Edición: Françoise Bonnot / Producción: Lindsay Flickinger, Sarah Green, Nancy Hardin, Salma Hayek, Jay Polstein y Roberto Sneider, Hand Print Entertainment-Lions Gate-Miramax-Trimark-Ventanarosa / Distribución en México: Columbia Pictures / Intérpretes: Salma Hayek (Frida Kahlo), Alfred Molina (Diego Rivera), Geoffrey Rush (Leon Trotsky), Ashley Judd (Tina Modotti), Antonio Banderas (David Alfaro Siqueiros), Edward Norton (Nelson Rockefeller), Valeria Golino (Lupe Marín), Mia Maestro (Cristina Kahlo), Roger Rees (Guillermo Kahlo), Patricia Reyes Spíndola (Matilde Kahlo) / Duración: 120 minutos.