Quién sabe

La puesta en escena de Come tu mi voui de Luigi Pirandello por parte de una compañía italiana, trae de vuelva a París a Camille, quien tres años atrás huyó a Italia por el fracaso de su relación con Pierre. Ahora es la protagonista de la obra y pareja del director Ugo.



Éste, más que por las funciones, está obsesionado por encontrar un manuscrito inédito de Goldoni. Su búsqueda lo relaciona con la guapa estudiante Do, en cuya biblioteca familiar podría encontrarse el texto. Mientras tanto el medio hermano de Do, Arthur, personaje posesivo y violento, se interesa por la actual compañera de Pierre, una profesora de danza.

Desde sus inicios como director, el juego y la representación han sido dos pilares sobre los que Jacques Rivette ha construido su obra, o por lo menos buena parte de ella. París nos pertenece (1959), El amor loco (1968), Celina y Julia van en barco (1974), El puente del norte (1981), El amor por los suelos (1984) o Alto bajo frágil (1994), son los mejores ejemplos de esa línea de trabajo en la que en teatro tiene un papel principal, como también lo tienen ciertas estructuras fantásticas o mágicas que mueven a los personajes y los hacen relacionarse.



A ese grupo se agrega ahora Quién sabe, una película que ratifica que el mejor cine francés sigue en manos de los veteranos de la nueva ola (Rivette, Rohmer, Godard, Chabrol) y sus contemporáneos. Exhibida durante el 6º Tour de Cine Francés en su versión reducida (hay otra versión de 220 minutos), Quién sabe es una extraordinaria comedia sobre las relaciones entre un grupo de seis personajes, derivada libremente de la obra de Pirandello en que directa o indirectamente están involucrados. Pero las referencias llegan hasta Shakespeare, o Marivaux y Beaumarchais en Francia, sin olvidar por supuesto a Jean Renoir y La regla del juego.

Apoyada en una rigurosa construcción intelectual en la que los personajes se desplazan como peones de ajedrez, como si los juegos del azar estuvieran determinados por una compleja pero implacable lógica matemática, Quién sabe no deja de sorprender a cada momento. Porque cada jugada resulta inesperada e ingeniosa y abre el camino para nuevas variantes igualmente habilidosas. Son los principios de la tradicional comedia de situaciones llevados casi a la perfección geométrica. Y sin embargo, la frialdad aparente del diseño no inhibe su lado humano, el de la expresión de sentimientos contradictorios.



En este punto, hay algo que une a dos cineastas formalmente tan disímiles como Jacques Rivette y Eric Rohmer, y es justamente su interés casi científico en las manifestaciones de la naturaleza humana: amor, mentira, ambición, hipocresía, ilusión... Todos los personajes de Quién sabe tienen algo de heroico y mucho de patético, y el hecho de que no puedan escapar a sus debilidades es lo que los vuelve más atractivos, próximos y entrañables. Al mismo tiempo que su comportamiento mueve a la risa, su misma indefensión llama a la solidaridad.

Como en los otros filmes de Rivette citados, aquí vuelven a mezclarse los mecanismos de la realidad y de la ficción, los resortes narrativos del teatro se confunden con los de la vida misma, y ésta repercute en el arte. Ilusión y realidad aparecen como dos caras de la misma moneda, marcadas ambas por la puesta en escena y la representación. Para que este juego funcione, el trabajo de los actores es esencial. Rivette vuelve a conseguir un reparto excepcional que siempre oscila entre lo falso y lo verosímil. En él destaca especialmente Jeanne Balibar, actriz que domina cada escena con su fascinante languidez y que, una vez más, hace pensar en La regla del juego. No son muchas sus películas, no es fácil recordarla en Final de agosto, principio de septiembre de Oliver Assayas y La comedia de la inocencia de Raúl Ruiz. Su encuentro con Jacques Rivette ha sido muy favorable para ambos.

(Publicado originalmente en el semanario Tiempo Libre 1169, 10/03/2002)



QUIEN SABE (VA SAVOIR) Francia, 2001 / Realización: Jacques Rivette / Guión: Christine Laurent, Pascal Bonitzer y Jacques Rivette / Fotografía: William Lubtchansky / Dirección artística: Manu de Chauvigny / Sonido: Florian Eidenbenz / Edición: Nicole Lubtchansky / Producción: Martine Marignac, Pierre Grise Productions-France 2-Mikado Films-Kinowelt / Distribución en México: Cinemas Nueva Era / Intérpretes: Jeanne Balibar (Camille), Sergio Castellito (Ugo), Marianne Basler (Sonia), Jacques Bonnaffé (Pierre), Hélène de Fougerolles (Do), Bruno Todeschini (Arthur), Catherine Rouvel (madame Desprez), Claude Berri (librero), Attilio Cucari, Bettina Kee / Duración: 154 minutos.