Promesas

Una mirada al conflicto de Medio Oriente, centrada en los testimonios de siete niños de entre 9 a 13 años al momento de comenzar el rodaje.



De ellos, cuatro son judíos: Shlomo es hijo de un rabino y vive en el viejo Jerusalén, Moishe habita en un asentamiento judío en territorio ocupado, Yarko y Daniel, hermanos gemelos, pertenecen a una familia no religiosa. Los otros tres son palestinos: Mahmoud vive en el barrio musulmán del viejo Jerusalén, Faraj reside en un campamento para refugiados, Sanabel es hija de un periodista preso por los israelíes. Todos ellos habitan en Jerusalén y sus alrededores, separados por apenas algunos kilómetros. Sin embargo, sus mundos son muy diferentes y no tienen ninguna comunicación entre sí.

Sin querer polemizar, si hay algo que caracteriza a las películas agrupadas en el 22 Foro Internacional de la Cineteca es que no se trata de obras de vanguardia. En particular, los seis documentales programados, no solamente son bastante tradicionales en su realización, sino que varios de ellos tienen un formato televisivo y su valor reside mucho más en la importancia de los temas que abordan que en el tratamiento original o arriesgado del material cinematográfico. Entre estos seis documentales, El caso Pinochet de Patricio Guzmán, Sobibor de Claude Lanzmann, Súper 8 de Emir Kusturica, ¡Van Van, empezó la fiesta! de Liliana Mazure y Aarón Vega Granados, La guerrilla de la memoria de Javier Corcuera, destaca notablemente Promesas, largometraje de Carlos Bolado, Justine Shapiro y B. Z. Goldberg, justamente premiado en una buena cantidad de festivales.



La premisa de Promesas puede parecer sencilla: entrevistar a niños pertenecientes a ambas partes y a diferentes sectores de cada una de ellas sobre su vida cotidiana en Jerusalén, su relación con la guerra y su visión del enemigo. La riqueza del resultado es en gran medida consecuencia de la habilidad de uno de los realizadores, B. Z. Goldberg (quien nació en Israel y luego trabajó como periodista durante la primera intifada), para entenderse con los niños. Sin duda, el estrecho contacto que desarrolló con sus jóvenes entrevistados trascendió por mucho el acercamiento periodístico. La sorpresa de los niños palestinos cuando les dice que el también es judío, o la tristeza cuando les anuncia que ya se va, hablan de un entendimiento y una proximidad que resultan claves para el conmovedor alegato.

Se ha dicho que se trata de una película objetiva. Esto es cierto en un sentido: se mueve con habilidad entre israelíes y palestinos, consigue que ambos les abran sus puertas y se expresen sin prejuicios, no toma partido ni juzga sus posiciones. Pero por otra parte, Promesas es la mejor demostración del absurdo de la guerra, de las terribles consecuencias que ha tenido para ambos bandos y sobre todo de la incapacidad cada vez más manifiesta para una negociación razonable.



En principio, los niños sostienen la misma posición de sus mayores, también ellos tienen amigos y familiares presos o asesinados: "Cuando más judíos matemos, menos quedarán", dice Mahmoud; o "Esta tierra es nuestra, ellos nos la robaron", repiten judíos y palestinos. Sin embargo, la posibilidad de conocerse, de hablar por teléfono o incluso de jugar juntos, les demuestra que no son tan diferentes (por lo menos, no más que los gemelos y Shlomo) y qué tienen muchas cosas en común. Al margen de las amenazas de los fundamentalismos de ambas banderas y de los intereses económicos que los sostienen, ninguno de los niños parece ser la encarnación del mal, como seguramente tampoco lo sean sus padres.

La fluidez del discurso de Promesas podría hacer pensar que su estructura es muy sencilla, aunque lo que aparece en el filme esté seleccionado entre 120 horas de material original. El hecho de que la edición no se sienta y parezca inexistente es responsabilidad del mexicano Carlos Bolado. Si el director de Bajo California: el límite del tiempo había destacado con anterioridad como editor de varias películas, en este caso su trabajo resulta fundamental para dar claridad, coherencia y amenidad al relato. Promesas es una película fresca y desenfadada; la realidad que pinta es terrible y sin embargo no excluye la alegría; la solución al conflicto en el Medio Oriente se ve lejana, pero de todas maneras el final del documental es optimista, apuesta por el hombre, o por el niño que pronto lo será.

(Publicado originalmente en el semanario Tiempo Libre 1166, 09/12/2002)



PROMESAS (PROMISES) Estados Unidos, 2001. Realización: Carlos Bolado, Justine Sharipo y B. Z. Goldberg / Guión: Justine Shapiro y B. Z. Goldberg / Fotografía: Ilan Buchbinder y Yoram Millo / Sonido: Rogelio Villanueva / Edición: Carlos Bolado / Producción: Justine Shapiro y B. Z. Goldberg, Promises Film Project-Independent TV Service-Open Society Institute / Distribución en México: Nu Visión / Documental / Duración: 106 minutos.