El crimen del Padre Amaro

Recién ordenado, el joven sacerdote Amaro llega al pueblo de Los Reyes, donde comienza a trabajar junto al padre Benito, personaje ligado a los poderosos narcotraficantes que controlan el lugar.



El padre Amaro descubre además que Benito tiene una amante y que sus actividades son solapadas tanto por las autoridades religiosas como políticas. El propio Amaro se siente atraído hacia la joven Amelia, hija de la dueña de la fonda, con quien inicia una relación prohibida que tiene un final trágico. Sin embargo, el padre Amaro consigue salir bien librado de la situación, evitando el escándalo y de paso afirmando su posición.

Lo primero que hay que anotar sobre El crimen del padre Amaro de Carlos Carrera, es que se trata de una película absolutamente terrenal. Es decir, no habla de Dios, de la Virgen, ni de milagros, sino de las relaciones de unos seres humanos, los sacerdotes, con los demás seres humanos. Y estas relaciones no se dan al margen de los conflictos políticos, sociales, sentimentales y sexuales existentes en Los Reyes, una comunidad provinciana que funciona como microcosmos y permite una intensificación de la realidad, al reunir en un solo ámbito varias historias de corrupción, ambición, doble moral, mentiras, hipocresía y vicios varios.



El crimen del padre Amaro se basa en una novela escrita por el portugués José María d'Eça de Queiroz en 1875, que el guión de Vicente Leñero adapta libremente a la realidad mexicana de la actualidad. Menos vistoso y brillante que su trabajo para El callejón de los milagros, este guión es más convencional, pero muy eficaz en la medida en que consigue darle a la cantidad de personajes y situaciones involucradas una estructura coherente y bien articulada, en la que nada es gratuito y en la que finalmente todos los cabos se unen: como el protagonista de La ley de Herodes, una película con la que ésta tiene muchos puntos en común, el padre Amaro sucumbirá al poder y el dinero, dejando por el camino sus buenas intenciones.

El crimen del padre Amaro es una historia de ficción, pero por supuesto que esto no le impide reflejar hechos reales, por los que tradicionalmente la Iglesia ha sido cuestionada. En particular, su estrecha vinculación con el poder político y económico, que tiene su contraparte en el personaje del padre Natalio, quien elige la defensa de los más desposeídos y se convierte, ante los ojos de las autoridades, en un cura guerrillero y en un apóstol de la teología de la liberación. Pero esta actitud incomoda a las autoridades eclesiásticas locales, que dependen del dinero (legal o ilegal) de los poderosos.



El padre Amaro es un personaje contradictorio. Y de sus contradicciones nace su riqueza. Comienza como un joven introvertido, que atiende con muy poco interés la plática de su compañero de viaje, pero luego del asalto no duda en ayudarlo con su propio dinero. No hay porqué dudar de su vocación, pero puesta a prueba en un universo en el que abundan las tentaciones, no tardará en demostrar su debilidad. Debilidad, en primer lugar, de un muchacho por una casi adolescente que le profesa un amor indudablemente ambiguo. Debilidad después de ese mismo joven ambicioso y un tanto maquiavélico, que descubre los beneficios de servir a una institución como la Iglesia, a la que no está dispuesto a renunciar, aunque ama a Amelia y aunque en el fondo comparta la posición del padre Natalio. Sin embargo, elige conservar su lugar privilegiado, aunque eso le implique llevar una doble vida.

Estrenada con gran éxito de público, en parte por el escándalo previo, pero también por la actualidad de su asunto, El crimen del padre Amaro es el quinto largometraje de Carlos Carrera (La mujer de Benjamín, La vida conyugal, Sin remitente, Un embrujo). Sin muchos medios a su disposición y un tiempo de rodaje limitado, el director puso lo mejor de su oficio para contar una historia verosímil, capaz de atrapar al espectador durante dos horas. Confirma además, una de sus virtudes ya tradicional: un trabajo excepcional con los actores.

(Publicado originalmente en el semanario Tiempo Libre 1163, 08/23/2002)



EL CRIMEN DEL PADRE AMARO (México, 2002) Realización: Carlos Carrera / Guión: Vicente Leñero y Carlos Carrera / Fotografía: Guillermo Granillo / Dirección artística: Carmen Giménez Cacho / Música: Rosino Serrano / Sonido: Santiago Núñez, Mario Martínez y Nerio Barberis / Edición: Oscar Figueroa / Producción: Alfredo Ripstein Jr. y Daniel Birman, Alameda Films-Wanda Films-Blu Films-Foprocine-Imcine / Distribución en México: Columbia Pictures / Intérpretes: Gael García Bernal (padre Amaro), Ana Claudia Talancón (Amelia), Sancho Gracia (padre Benito), Angélica Aragón (la Sanjuanera), Damián Alcázar (padre Natalio), Pedro Armendáriz (presidente municipal), Andrés Montiel (Rubén), Luisa Huertas (Dionisia), Lorenzo de Rodas (don Paco), Ernesto Gómez Cruz (obispo) / Duración: 120 minutos.