La mujer del pueblo

Otilia Rauda tiene un cuerpo hermoso y sensual, y una enorme mancha que afea su rostro. Por lo mismo, desde su adolescencia provoca reacciones encontradas en los hombres: deseo y rechazo.



Su padre arregla su matrimonio con Isidro, un tipo mezquino y pobrediablesco que contagia a Otilia con una enfermedad venérea que le impedirá tener hijos. La venganza de la mujer consiste en engañarlo con cuanto hombre se le antoja; hasta que por el pueblo aparece Rubén Lazcano, un fugitivo de la justicia del que Otilia se enamora apasionadamente y en el que deposita sus fantasías románticas frustradas.

La adaptación de la novela Otilia Rauda de Sergio Galindo era un viejo proyecto de Dana Rotberg, por lo menos desde comienzos de los años noventa. Después, novela y cineasta tomaron diferentes caminos: la primera llegó a las manos de Jorge Fons y Vicente Leñero, quienes estuvieron trabajando en su adaptación; la segunda terminó en Sarajevo, participando en la producción de El círculo perfecto (1997) de Ademir Kenovic. Cuando finalmente Dana Rotberg inicia la filmación de Otilia Rauda (recientemente convertida en La mujer del pueblo), ha pasado casi una década desde que realizó Ángel de fuego (1991), su segundo largometraje de ficción y la obra que la reveló como una de las más interesantes directoras jóvenes.



Muchas de las virtudes observadas en esa película están presentes en La mujer del pueblo; sin embargo, se trata de una obra frustrada y la misma Dana Rotberg lo acepta desde el momento en que no la reconoce como suya. La conflictiva relación entre la directora y el productor Alfredo Ripstein es mucho más que una cuestión anecdótica; sin duda afectó el resultado. Si a las complicaciones de un rodaje difícil deben agregarse problemas internos de tal índole, es imposible que el producto final no los resienta. Y lo que se ve en pantalla parece marcado por ese conflicto: es una película sin estructura, débil y, sobre todo, fría, lo que más sorprende a la luz del original de Sergio Galindo.

Es cierto que el paso de la literatura al cine obliga casi siempre a una simplificación, y la adaptación de Otilia Rauda no es en este sentido excepcional. Es mucho lo que se abandonó en el camino, para quedarse fundamentalmente con la historia amorosa y con algunos apuntes sobre la hipocresía pueblerina. Entre otras cosas, se sacrificó la compleja estructura cronológica de la novela en beneficio de una narración más cinematográfica y al mismo tiempo menos atractiva. Desaparecieron muchos personajes y otros fueron recortados y perdieron su razón de ser. Pero quizás lo más grave sea que hubo un cambio radical en la concepción del personaje protagónico: la Otilia de La mujer del pueblo está muy lejos de la Otilia de Sergio Galindo.



Porque no es lo mismo una mujer fea, terriblemente fea, que una mujer con una mancha en el rostro, disimulada además la mayor parte del tiempo. Sergio Galindo describe a Otilia haciendo referencia a "su poco agraciado rostro", "la irregularidad de sus facciones", "los ojos un poco bizcos, la nariz medio chueca y adiposa", y esta descripción para nada corresponde a Gabriela Canudas, basta ver la imagen que ilustra el cartel de La mujer del pueblo. Claro que era muy arriesgado intentar ser fiel al original en este aspecto, pero hubiera valido la pena, sobre todo porque existe un antecedente importante.

En Pasión de amor, Ettore Scola se atrevió a mostrarnos a la Fosca literaria sin ningún tipo de concesiones. Valeria D'Obici encarna allí a una mujer condenada y marginada por su fealdad, que además desafía a la sociedad al enamorarse apasionadamente de un apuesto capitán de caballería. Y sobre todo, Scola consiguió que esa pasión fuera convincente y emocionante. A La mujer del pueblo le hizo falta una Fosca capaz de asumir y mostrar su fealdad, de tal manera que la escena en que Otilia baja las escaleras desnuda, con una bolsa cubriéndole el rostro, fuera algo más que un berrinche.

(Publicado originalmente en el semanario Tiempo Libre 1162, 08/15/2002)



LA MUJER DEL PUEBLO (México, 2001) Realización: Dana Rotberg / Guión: Jorge Goldenberg y Dana Rotberg, sobre la novela Otilia Rauda de Sergio Galindo / Fotografía: Guillermo Granillo / Dirección artística: Salvador Parra / Música: Mariachi Charanda / Sonido: Carlos Aguilar y Santiago Núñez / Edición: Sigfrido Barjau y Carlos Puente / Producción: Alfredo Ripstein, Alameda Films-Altavista Films-Imcine-Foprocine-Resonancia Productora-Universidad Veracruzana-Wanda Films-Blu Films / Distribución en México: Nu Visión-Videocine / Intérpretes: Gabriela Canudas (Otilia Rauda), Alvaro Guerrero (Isidro), Alberto Estrella (Melquiades), Carlos Torrestorija (Rubén Lazcano), Julieta Egurrola (Cruz), Carlos Cardán (Isaac), Ana Ofelia Murguía (Genoveva), Martha Papadimitriou (Chenda), Luis Artagnan (Celedonio), Francisco Campos (Ramón) / Duración: 110 minutos.