Corazón iluminado

En Mar del Plata, a fines de los años cincuenta, el joven Juan frecuenta un extraño grupo, encabezado por el fotógrafo e inventor Jaboco, que intenta desarrollar una cámara capaz de registrar el alma.



Allí Juan conoce a Ana, una joven esquizofrénica que ha estado internada y cuyas fotografías aparecen marcadas por una extraña aura. A pesar del amor que se profesan, la relación entre ambos resulta muy complicada: deciden prolongarla en un pacto suicida. Juan sobrevive, se va a Estados Unidos, se convierte en director de cine y no regresa sino veinte años después, para ver a su padre gravemente enfermo. Allí descubre que Ana, a quien no ha podido olvidar, tampoco ha muerto.

Corazón iluminado, la primera película realizada por Héctor Babenco en su natal Argentina, ha corrido con muy poca fortuna, tanto en su exhibición en el Festival de Cannes como en su corrida comercial. Estrenada recientemente en la televisión por cable (canal Cinemax), esta obra fallida y muy dispareja interesa sin embargo, en la medida en que se trata de una de las más personales de su director, quien ha desarrollado su carrera anterior en el cine brasileño (Lucio Flavio, Pixote) y en el hollywoodense (El beso de la mujer araña, Tallos amargos, Al final de paraíso), en ambos casos en forma exitosa.



Durante la mayor parte de la década de los noventa, Babenco se mantuvo inactivo, enfrentado a una grave enfermedad que lo tuvo al borde de la muerte. Su regreso al cine fue justamente Corazón iluminado, un filme con muchos elementos autobiográficos en el que el director busca ajustar cuentas con su pasado. La historia, escrita en colaboración con el novelista y guionista Ricardo Piglia (La sonámbula, Plata quemada), es ambiciosa: no sólo sigue la educación sentimental del protagonista, busca además retratar el desencanto de una generación finalmente frustrada, que pasa de un idealismo místico a un pragmatismo decepcionante.

Corazón iluminado comienza como cine fantástico, en torno a esa secta empeñada en retratar el alma, cuyos miembros recuerdan a los personajes delirantes de Roberto Arlt. Al mismo tiempo, es la crónica cotidiana de la vida de un adolescente judío y sus conflictos existenciales, tanto en la escuela como en la familia. Y es finalmente la historia del primer amor nunca olvidado, cuyo trágico final dejó una imborrable cicatriz. El regreso a Mar del Plata y el descubrimiento de que Ana sigue viva, revivirá la llama de ese viejo amor loco que, una vez más, culminará trágicamente.



Especie de exabrupto psicoanalítico cargado de símbolos y presencias fantasmales, Corazón iluminado va lamentablemente de más a menos. Todo el atractivo y la intensidad que en muchos momentos tiene la historia de finales de los cincuenta, desaparecen en el relato de los años noventa, en el que ni el alter ego de Babenco, Miguel Angel Solá, ni Xuxa Lopes (esposa del director en la vida real) consiguen hacer convincente su desesperada pasión que los envuelve. En cambio, las reuniones en el café, las ventas puerta por puerta, el Festival de Mar del Plata y varios de los encuentros-desencuentros amorosos entre Juan y Ana tienen un sabor mucho más agradable y profundo, quizás porque el realizador se siente más cómodo al referirse a su pasado ya lejano.

En las películas anteriores de Babenco difícilmente se podía encontrar un estilo personal. Director de oficio capaz de sobresalir más por la respuesta de la taquilla que por el reconocimiento crítico, Héctor Babenco es mucho más identificable por su nombre que por sus obras. Desde este punto de vista, Corazón iluminado significa un notable cambio en su carrera; por primera vez habla de su mundo personal y lo hace en primera persona. Se expone con valentía. Y esa actitud trae aparejada una sinceridad inusual, nacida de un compromiso mucho más vital que el que dejaban ver sus títulos más exitosos.

(Publicado originalmente en el semanario Tiempo Libre 1159, 07/25/2002)



CORAZON ILUMINADO (Argentina-Brasil-Francia, 1998) Realización: Héctor Babenco / Guión: Héctor Babenco y Ricardo Piglia / Fotografía: Lauro Escorel / Dirección artística: Carlos Conti / Música: Zbigniew Preisner / Sonido: Marcelo Lago y Warren Shaw / Edición: Mauro Alice / Producción: Héctor Babenco y Francisco Ramalho Jr., HB Films-Oscar Kramer S.A.-TV Cultura-Flach Film-Le Studio Canal Plus-Sony Pictures / Intérpretes: Miguel Angel Solá (Juan), María Luisa Mendonça (Ana), Walter Quiroz (Juan joven), Xuxa Lopes (Lilith), Norma Aleandro (madre de Juan), Villanueva Cosse (padre de Juan), Oscar Ferrigno (Martín), Arturo Maly (Jacobo), Luis Luque (Andrés), Carlos Briolotti (Lázaro) / Duración: 130 minutos.