Pasión prohibida

Mary, una tímida adolescente que no ha podido superar la muerte de su madre, es enviada al elegante internado femenino Perkins College, donde comparte habitación con la refinada e irreverente Pauline y la rica y un tanto frívola Victoria.



Mary se sorprende al descubrir que la relación entre sus nuevas compañeras va más allá de la amistad: Pauline y Victoria están unidas por un apasionado y desprejuiciado amor. Sin embargo, al ser descubierta por su hermana, que amenaza con revelar la situación a sus padres, Victoria rompe su romance, se distancia de su amiga, niega sus propios sentimientos y comienza a salir con un muchacho de un colegio vecino. Destrozada por el abandono, Pauline no se resigna y lucha por recuperar el amor de Victoria.

Los intereses y los azares de la exhibición cinematográfica permiten descubrir por primera vez a Léa Pool en la cartelera comercial, con el que debe ser su filme menos afortunado, Pasión prohibida (horroroso título que no hace ninguna justicia a la película). La cineasta canadiense (nacida en Ginebra, Suiza, en 1950, pero establecida en Montreal desde 1975) ha desarrollado una interesante carrera que incluye La mujer del hotel (1984), Anne Trister (1986) y muy especialmente, Llévame contigo (1998), quizás su obra más lograda hasta el momento, en la que narra el crecimiento y el descubrimiento del amor y del sexo por parte de una adolescente de familia conflictiva judío-católica. Ambientada en los años sesenta, Llévame contigo, llama la atención por la contención y sensibilidad del tratamiento y por la estupenda dirección de actores, para abordar la historia de un personaje complejo y contradictorio, confuso y apasionado, frágil y refinado.



Su siguiente película, Pasión prohibida vuelve sobre esos mismos asuntos, que la directora considera fundamentales: el paso por la adolescencia, el descubrimiento y la búsqueda del amor y la homosexualidad. En este sentido, la Hanna de Llévame contigo tiene muchas similitudes con la Pauline de su nuevo filme, al margen de sus diferentes temperamentos. De hecho, el tono de la primera parte de Pasión prohibida tiene la misma sutileza para tratar los desacomodos hormonales e intelectuales en una edad turbulenta. Y al reunir a las muchachas en un colegio, casi aisladas del sexo opuesto, la directora puede abordar con comodidad los temas que le interesan.

Pero lamentablemente, aquí Léa Pool no sólo cambia el francés de sus filmes anteriores por el inglés, que seguramente le permitirá una mayor difusión (por lo menos, Pasión prohibida ya llegó a México). Además, por primera vez trabaja sobre un guión ajeno (basado a su vez en la novela The Wives of Bath de Susan Swan), que si bien en muchos sentidos se aproxima a su mundo personal, presenta también elementos extraños que la realizadora maneja con evidente torpeza. En particular, resulta muy inconvincente todo el simbolismo que carga el ave encontrada por Pauline en el bosque, a la que cura y educa, y que finalmente se convertirá en una metáfora de su trágico destino.



Mientras la relación entre Pauline y Victoria parece transcurrir sin problemas, bajo la mirada un tanto azorada de Mary, Léa Pool se mueve en terrenos conocidos que le permiten trabajar con matices casi imperceptibles y emociones sordas. La ruptura posterior, un tanto injustificada en la medida en que el brusco cambio de Victoria se explica pero no se siente, lleva la historia hacia el melodrama de mayor intensidad, que incluye golpes de efecto y soluciones desaforadas que la directora no acostumbra. El giro se resiente, además, porque se cae en la obviedad, en remarcar lo que podía decirse con mayor delicadeza, y se convierte una historia de amor total y desinteresado en un caso patológico en el que la obsesión y la pasión alcanzan dimensiones enfermizas y autodestructivas.

(Publicado originalmente en el semanario Tiempo Libre 1154, 06/20/2002)



PASION PROHIBIDA (LOST AND DELIRIOUS) Canadá, 2001 / Realización: Léa Pool / Guión: Judith Thompson, sobre la novela The Wives of Bath de Susan Swan / Fotografía: Pierre Gill / Dirección artística: Serge Bureau / Música: Yves Chamberland / Sonido: Yvon Benoit, Claude Beaugrand y Hans-Peter Strobl / Edición: Gaetan Hout / Producción: Lorraine Richard, Greg Dummett y Louis-Philippe Rochon, Cité Amérique-Dummett Films / Distribución en México: Arthaus / Intérpretes: Piper Perabo (Pauline Oster), Jessica Paré (Victoria Moller), Mischa Barton (Mary Bradford), Jackie Burroughs (Fay Vaughn), Graham Greene (Joe Menzies), Mimi Kuzyk (Eleanor Bannet), Luke Kirby (Jake), Caroline Dhavernas (Kara), Amy Stewart (Cordelia), Noel Burton (Morley Bradford) / Duración: 100 minutos.