El hombre que nunca estuvo

Santa Rosa, California, 1949. Ed Crane el peluquero del pueblo lleva una existencia rutinaria: corta el pelo, fuma continuamente y nada parece entusiasmarlo. De hecho, a este hombre de muy escasas palabras, todo le da lo mismo, incluso en posible adulterio de su esposa Doris con su jefe, Big Dave.



Sin embargo, la llegada de Creighton Tolliver, un tipo que busca inversionistas para instalar una cadena de lavanderías automatizadas, cambia la situación. Ed sale de su mutismo y planea un chantaje vengativo: mediante un anónimo amenaza con hacer pública la relación entre Doris y Big Dave, si este no le entrega diez mil dólares. Las cosas se complican con el asesinato de Big Dave, ya que las sospechas recaen en Doris, a quien Ed consigue un destacado abogado para defenderla.

A lo largo de la carrera de los hermanos Coen, la presencia de la literatura y el cine negros ha sido una constante. Nombres como los de James M. Cain, Raymond Chandler o Dashiel Hammett se han citado repetidas veces con relación a la obra de estos cineastas de Minneápolis, que han ocupado un lugar destacado en el cine estadunidense de las dos últimas décadas, a partir de Simplemente sangre (1984). Esta opera prima era ya una reelaboración de los temas característicos de Cain en novelas como El cartero siempre llama dos veces o Pacto de sangre, que vuelven a aparecer en El hombre que nunca estuvo virtuoso homenaje al film noir de los años cuarenta, tanto en el tratamiento de su tema como, sobre todo, en el aspecto estilístico.



Todos los personajes de El hombre que nunca estuvo comparten una existencia bastante miserable y mezquina. En realidad, como es común en el cine de los Coen, muestran el lado menos agradable del ser humano, difícilmente expresan algún sentimiento sincero y actúan en respuesta a desencantos y frustraciones. Además, en un agobiante ambiente de pueblo chico, los primeros pequeños movimientos terminan desatando un alud que descubre secretos e hipocresía y conduce finalmente al asesinato. Lo que no existe en El hombre que nunca estuvo es la pasión que suele mover los engranajes del cine negro. La Doris encarnada por Frances McDormand está lejos de la mujer fatal que arrastra al crimen. Y sin embargo, de una forma más compleja y rebuscada, termina por hacerlo.

En el terreno estilístico, la película de los Coen es deslumbrante y confirma su notable habilidad para la puesta en escena. Comenzando por la fotografía en blanco y negro de Roger Deakins, que retoma y trasciende a los clásicos del género, y sus complejos movimientos de cámara, pasando luego por la calidad de las interpretaciones, en particular las de Billy Bob Thornton y Jon Polito, y llegando hasta el rigor de la edición (firmada también por los Coen con el seudónimo Roderick Jaynes), todo en El hombre que nunca estuvo es una demostración de oficio e ingenio. Desde este punto de vista, el monólogo de Ed Crane sentado en la cama al lado de su esposa durmiendo la borrachera, interrumpido por la llamada de Big Dave y continuado desde el mismo punto más adelante, luego del crimen, es uno de los grandes momentos de una película siempre brillante.



Esa calidad no impide que, como sucedía con El apoderado de Hudsucker y Identidad peligrosa, El hombre que nunca estuvo se sienta demasiado artificiosa, sea una manifestación de un virtuosismo siempre agradable (aunque tal vez podría haber durado unos cuantos minutos menos) y en el fondo bastante gratuita. En este sentido, Barton Fink o Fargo, secuestro voluntario aparecen como dos películas mayores en la obra de los Coen, en la medida en que van más allá del juego y del ejercicio de estilo y que su visión negra y desencantada de la humanidad presenta mayores matices. De cualquier forma, el buen cine siempre se agradece, y ver el trabajo de los Coen, aunque no tenga mayor profundidad como en este caso, produce siempre una sensación reconfortante.

(Publicado originalmente en el semanario Tiempo Libre 1152, 06/06/2002)



EL HOMBRE QUE NUNCA ESTUVO (THE MAN WHO WASN'T THERE) Estados Unidos, 2001 / Realización: Joel Coen / Guión: Joel Coen y Ethan Coen / Fotografía: Roger Deakins / Dirección artística: Dennis Gassner / Música: Cartel Burwell / Sonido: Eugene Gearty / Edición: Roderick Jaynes y Tricia Cooke / Producción: Ethan Coen, Working Title-Good Machine-The KL Line / Distribución en México: Columbia Pictures / Intérpretes: Billy Bob Thorton (Ed Crane), Frances McDormand (Doris Crane), James Gandolfini (Big Dave), Michael Badalucco (Frank), Catherine Borowitz (Ann Nirdlinger), Jon Polito (Creighton Tolliver), Scarlet Johansson (Birdy Abundas), Richard Jenkins (Walter Abundas), Tony Shalhoub (Freddy Riedenschneider), Christopher Kriesa (Persky) / Duración: 116 minutos.