Tierra de nadie

En 1993, durante la guerra en Bosnia, un soldado bosnio y uno serbio quedan atrapados en una trinchera entre los fuegos de ambos bandos. Aislados del resto e imposibilitados de escapar, los dos hombres desarrollan su propia guerra personal, mientras tratan de conseguir ayuda para salir de su peligrosa prisión.



Sin embargo, los cascos azules de la ONU ven limitada su acción por instrucciones de los altos mandos, reacios a intervenir, y los medios de comunicación convierten el terrible asunto en un macabro espectáculo de difusión internacional.

En su primer filme de ficción, Tierra de nadie, el yugoslavo Danis Tanovic (Zenica, 1969) se arriesga a abordar un asunto tan cercano y doloroso como la guerra en Bosnia con mucho humor. Un humor que le permite, en primer lugar, plantear de una manera incuestionable el absurdo de la guerra y el horror gratuito provocado por un enfrentamiento en el que ambas partes esgrimen prácticamente las mismas razones. Al aislar a un combatiente de cada grupo y reunirlos en un espacio cerrado, la Tierra de nadie a que alude el título, el director logra llevar el conflicto a un plano individual. Y la proximidad con Ciki, el bosnio, y Nino, el serbio, permite al espectador comprobar que más allá de los discursos y las posiciones políticas opuestas, es más lo que ambos hombres comparten que lo que los separa. Sin embargo, pertenecen a ejércitos enemigos y están determinados a matarse mutuamente.



Obligados a convivir e incluso a colaborar para encontrar una salida, Ciki y Nino, deben hacer frente a una amenaza todavía más próxima que las balas de sus respectivos bandos: la bomba humana en que se ha convertido Cera, capaz de estallar en respuesta al menor movimiento e imposible de desactivar. La presencia de Cera es uno de los elementos que complican la situación; otros tienen que ver tanto con los intereses que determinan las acciones de las fuerzas de paz, como con la voracidad de la prensa internacional que busca la noticia a cualquier precio.

La cantidad de premios obtenidos por Tierra de nadie (y en particular el Oscar a la mejor cinta extranjera) confirma que la película de Tanovic encontró una buena respuesta. Por un lado, es efectiva: encierra a un pequeño grupo de actores y lo enfrenta a una situación digna del teatro del absurdo (que quizás hubiera sido más intensa si el director-guionista hubiera circunscrito toda la acción a los límites de la trinchera). Los diálogos son ingeniosos y precisos; los personajes, atractivos, aunque tienden excesivamente hacia la caricatura. Pero también el éxito del filme se entiende por cierta obviedad de los planteamientos de Tanovic.



Claro que matarse entre hermanos, entre vecinos, entre seres humanos, es una locura que no tiene ninguna justificación ni explicación. No hay excusa para la guerra. Hasta aquí podemos estar todos de acuerdo. Pero a partir de este punto son necesarias algunas precisiones. Porque ni todas las guerras son iguales, ni la locura es tan maniquea, ni puede ocultar que en el fondo de todos los conflictos casi siempre aparecen fríos y calculados intereses económicos. En este sentido, si bien no hay porque dudar de lo bienintencionado de la mirada de Tanovic (documentalista que registró durante mucho tiempo el sitio de Sarajevo), esta se siente un tanto ingenua o por lo menos parcial.

El enorme aprecio que festivales, crítica y público están demostrando por Tierra de nadie, no debe hacer olvidar que no es la primera vez que el cine adopta una postura antibelicista. Hay que recordar sin duda Dr. Insólito (1963) de Stanley Kubrick, pero también Los carabineros (1963) de Jean-Luc Godard y Ven y mira (1985) de Elen Klimov. Y que la situación en la exYugoslavia ha sido abordada de una forma más compleja, aunque quizás menos clara, por Milcho Manchevski en Antes de la lluvia, Emir Kusturica en Había una vez un país... y Goran Paskaljevic en Barril de pólvora, entre otros.

(Publicado originalmente en el semanario Tiempo Libre 1151, 05/30/2002)



TIERRA DE NADIE (NO MAN'S LAND) Bosnia-Herzegovina-Eslovenia-Italia-Francia-Gran Bretaña-Bélgica, 2001 / Realización: Danis Tanovic / Guión: Danis Tanovic / Fotografía: Walther van den Ende / Dirección artística: Dusko Milavec / Música: Danis Tanovic / Sonido: Michael Billingsley / Edición: Francesca Calvelli / Producción: Marc Baschet, Frédérique Dumas-Zajdera y Cédomir Kolar, Counihan Villiers Productions-Fabrica-Man's Films-Noé Productions-Studio Maj-Casablanca / Distribución en México: Artecinema / Intérpretes: Branko Djuric (Ciki), Rene Bitorajac (Nino), Filip Sovagovic (Cera), Georges Siatidis (Marchand), Serge-Henri Valcke (Dubois), Sacha Kremer (Michel), Alain Eloy (Pierre), Mustafa Nadarevic (viejo soldado serbio), Simon Callow (Soft), Katrin Cartlidge (Jane Livingstone) / Duración 98 minutos.