Liam

En la ciudad de Liverpool, en los años treinta, vive una familia de irlandeses católicos formada por un matrimonio y tres hijos, el menor de los cuales, Liam, es un niño tartamudo e hipersensible. Son tiempos muy difíciles y se tornan aun más complicados cuando la recesión económica convierte al padre en un desocupado.



Todos los días se presenta en los muelles esperando alguna oportunidad, mientras el pequeño Liam recibe una educación religiosa basada en el terror. Los obreros sin trabajo se reunen buscando alternativas. ¿Comunistas o fascistas? El padre de Liam se une a estos últimos, a los camisas negras que culpan a los judíos de sus problemas, sobre todo a la adinerada familia donde su hija trabaja como sirvienta.

Stephen Frears es un director de oficio que a lo largo de treinta años ha desarrollado una carrera casi siempre interesante. Ejemplo del cineasta profesional que da lo mejor de sí para sacar adelante incluso los proyectos menos personales, ha podido moverse con la misma habilidad tanto en el cine inglés como en el hollywoodense, donde ha firmado películas tan distintas entre sí como Relaciones peligrosas (1988), Los estafadores (1990) o Héroe accidental (1992).



Sin embargo, ha conseguido sus mejores resultados en producciones de presupuesto reducido y sin grandes estrellas, centradas casi siempre en personajes de la clase baja británica. A la exitosa trilogía formada por Mi bella lavandería (1985), Abre las orejas (1987) y Sammy and Rose Get Laid (1987) y a las menos conocidas The Snapper (1993) y The Van (1996), se suma ahora Liam, otra mirada sobre el mundo de los que tienen poco o casi nada, narrada con ese estilo realista del mejor cine inglés (en el que por cierto se formó Frears, como asistente de Karel Reisz, Lindsay Anderson y Albert Finney).

Uno de los aciertos de Liam se debe al guionista Jimmy McGovern, y es la elección del punto de vista. Narrar la historia desde la perspectiva del pequeño, introvertido y asombrado Liam quizás no sea original, pero sí muy efectivo. Vista por los ojos de Liam, la vida proletaria de Liverpool adquiere un nuevo color, se tiñe de la ingenuidad y la ternura del protagonista. Y si eso no la hace menos dura y terrible, la vuelve por lo menos muy entrañable. Es indudable que Frears se siente muy próximo a estos personajes bastante miserables que están casi en los márgenes de la sociedad, y la utilización de Liam permite un acercamiento cálido e incluso humorístico. El otro gran acierto es, obviamente, la elección de Anthony Borrows para el papel titular; sobre él, sobre su pequeña presencia pero gran carisma, se apoya en buena medida la película.



Cineasta capaz de pinturas sociales muy críticas, Frears hace algunos apuntes que fácilmente pueden extrapolarse al momento actual, a pesar de las irreductibles diferencias. En particular, la constatación de que la pobreza, la falta de trabajo y las limitaciones económicas extremas son un buen caldo de cultivo para el fascismo y la xenofobia, para la violencia gratuita del que no encuentra otra forma de expresar su desesperación y su rebeldía. Y por otro lado, algo que el guionista McGovern ya había expresado en la polémica Priest (1994) de Antonia Bird: la hipocresía de la Iglesia, su actitud castrante y su insensibilidad, manifestadas aquí en la manera en que el pequeño Liam es verdaderamente torturado con la idea del pecado y la culpa, como lo son igualmente muchos adultos, en el fondo también infantiles.

Hacia el final de la película, la concatenación de una serie de hechos provoca un desenlace que es quizás lo más artificioso de la historia, en la medida en que tiene mucho de lección melodramática. Pero es una excepción. En general, Frears pisa con mucho cuidado terrenos en los que fácilmente se puede caer en la demagogia y el sentimentalismo, y los evita gracias a una mirada a la vez solidaria e irónica, lúcida y cariñosa, sobre una clase social que a pesar de ser utilizada, humillada y pisoteada, aun guarda un espacio para la alegría y la esperanza.

(Publicado originalmente en el semanario Tiempo Libre 1145, 04/18/2002)



LIAM (LIAM) Gran Bretaña-RFA-Francia, 2000 / Realización: Stephen Frears / Guión: Jimmy McGovern / Fotografía: Andrew Dunn / Dirección artística: Stephen Fineren / Música: John Murphy / Edición: Kristina Hetherington / Producción: Colin McKeown y Martin Tempia, Liam Films-Road Movies-Mida-Diaphana-Bim-WDR/Arte-ARD/Degeto Film / Distribución en México: Arthaus / Intérpretes: Ian Hart (padre de Liam), Claire Hackett (madre de Liam), Anthony Borrows (Liam), Anne Reid (señora Abernathy), David Hart (Con), Megan Burns (Teresa), Russell Dixon (padre Ryan), Julia Deakin (tía Aggie), Andrew Schofield (tío Tom), Bernadette Short (Lizzie) / Duración: 87 minutos.