El capo

Luego de una guerra entre dos grupos mafiosos japoneses, el veterano yakuza Yamamoto debe exiliarse en Los Angeles, donde vive su medio hermano Ken. Sin hablar una palabra de inglés, Yamamoto organiza el grupo de pequeños traficantes de droga de Ken hasta convertirlo en una poderosa organización que desplaza del negocio a negros y latinos, se une a la mafia del Little Tokyo y termina peleando con las poderosas familias ítalo-americanas.



Mientras se desarrolla la rápida ascensión y posterior caída de la organización, se establece una estrecha relación entre Yamamoto y uno de los miembros de la pandilla de su hermano, el negro Denny.

El capo es un viejo proyecto de Takeshi Kitano; de hecho estaba pensado para ser filmado luego de Getting Any?, en 1995, pero el accidente de moto que casi le cuesta la vida y lo mantuvo alejado del cine y la televisión por un rato, le impidió también filmar fuera de Japón hasta estar totalmente recuperado. Porque además de ser la primera película de Kitano rodada en el extranjero, el hecho de estar ambientada en Los Angeles significaba enfrentar a una dura prueba a Kitano Gumi (el equipo habitual del realizador): no sólo conciliar su forma de trabajo con la de los sindicatos estadunidenses, sino permanecer durante siete semanas alejado de la televisión, origen de su enorme popularidad nacional.



Kitano no solo salió airoso del desafío; El capo es seguramente una de sus mejores películas, en la misma línea de Sonatina (1993) y Fuegos artificiales (1997). Bajo la apariencia de un thriller seco y extremadamente violento, El capo simplifica al máximo su anécdota para centrarse en la relación entre Yamamoto y Denny, una relación masculina nacida a partir de un violento enfrentamiento y basada sobre rígidos principios de honor y lealtad. Si películas anteriores de Kitano remiten al western, en esta ocasión la referencia es todavía más marcada, en la medida en que la desconfianza inicial luego da lugar a un profundo entendimiento, en parte entre maestro y discípulo, pero sobre todo entre hermanos. La ausencia de personajes femeninos (el único existente podría definirse como la chica) acentúa este aspecto viril de la aventura angelina de Kitano.

La reducción al mínimo de la anécdota y la ausencia casi total de palabras (el hecho de que el protagonista no hable inglés permite a Kitano limitar los diálogos de manera notable), conducen por otro lado a una expresión puramente visual que poco a poco se va transformando en una coreografía sobre la muerte, en la que el cineasta japonés consigue algunas de las escenas más bellas de su carrera. La tradicional alternancia entre los momentos de calma chicha y los vertiginosos estallidos de violencia, la igualmente característica construcción elíptica y su labor sobre la composición y el color terminan haciendo de El capo la película más abstracta del director, y por lo tanto una obra ubicada en las antípodas de los thrillers hollywoodenses, con los que por supuesto no puede confundirse.



Quizás lo más sorprendente en este filme de Kitano sea su habilidad para presentar asesinatos, suicidios y mutilaciones durante casi dos horas, sin que ninguno de ellos se repita en su forma, desde las gráficas inmolaciones del yakuza que se hace el harakiri o de Kato, el lugarteniente de Yamamoto, a los tiroteos reflejados en el rostro de un cadáver o en una puerta destrozada por las balas. En este sentido, el asesinato de la familia de Denny es una de las mayores muestras de la maestría de Kitano: filmado con un extraordinario pudor que obliga a la cámara a permanecer alejada de los hechos, cuyo imaginable horror está apenas representado en las lastimeras plegarias de Denny y en esa muñeca negra colgada de la puerta con su cabeza perforada.

Mirada sin concesiones, cáustica y fuertemente irónica, la de El capo confirma el lugar cada vez más importante que ocupa Takeshi Kitano en el cine actual y deja ver la notable evolución de su carrera en poco más de una década, de su debut con Violent Cop al depurado trabajo de El capo.

(Publicado originalmente en el semanario Tiempo Libre 1135, 02/07/2002)



EL CAPO (BROTHER) Japón-Gran Bretaña-Estados Unidos, 2000 / Realización: Takeshi Kitano / Guión: Takeshi Kitano / Fotografía: Katsumi Yanagishima / Dirección artística: Norihiro Isoda / Música: Joe Hisaishi / Sonido: Mitsugu Shiratori / Edición: Takeshi Kitano y Yoshinori Oota / Producción: Jeremy Thomas y Masayuki Mori, Recorded Pictures-Office Kitano / Distribución en México: Artecinema / Intérpretes: Beat Kitano (Yamamoto), Omar Epps (Denny), Claude Maki (Ken), Masaya Kato (Shirase), Susumu Terajima (Kato), Royale Watkins (Jay), Lombardo Boyar (Mo), Ren Osugi (Harada), Ryo Ishibashi (Ishihara), James Shigeta (Sugimoto) / Duración: 114 minutos.