Recursos humanos

Al finalizar sus estudios universitarios en París, el joven Franck regresa a provincia para trabajar en una empresa metalúrgica, la misma en la que su padre ha sido obrero por más de tres décadas.



Franck tendrá su primera experiencia laboral y la posibilidad de aplicar lo que aprendió en la Universidad, en el departamento de recursos humanos, desarrollando proyectos que en apariencia servirán para mejorar la situación de los trabajadores, como la polémica política de las 35 horas semanales. Sin embargo, el ingenuo Franck pronto descubre que las relaciones entre obreros y patrones siguen siendo muy complicadas, y que su ingenuidad fue aprovechada para justificar despidos y reducir los costos de operación de la empresa.

El primer largometraje de Laurent Cantet, Recursos humanos, se alinea junto a una serie de películas europeas que en los últimos años han configurado un cierto realismo crítico, heredero en buena medida de los trabajos del británico Ken Loach, quien puede considerarse como una especie de jefe de fila de muchos cineastas jóvenes que ven con preocupación el deterioro social el primer mundo. Esta crisis, motivada entre otras razones por un neoliberalismo salvaje y despiadado que ve el mundo como una maquinaria fundamentalmente económica a la que deben subordinarse por las buenas o las malas todos los otros aspectos, y en particular el humano.



En filmes como Riff Raff, Lluvia de piedras, Ladybird, Ladybird o Mi nombre es Joe, Loach ha estudiado los nocivos efectos de una política económica desarrollada a partir de Margaret Tatcher sobre la clase trabajadora, cada vez más marginada. Pero la situación no es exclusiva de Gran Bretaña ni sus personajes se encuentran siempre tan al borde. El panorama pintado por Laurent Cantet parece en principio menos alarmante. Los sacrificios y la sumisión del padre de Franck, durante treinta años atado a su máquina, le han permitido sin duda un nivel económico para muchos envidiable: casa, automóvil, hijo universitario y un indudable bienestar que, sin embargo, no puede ocultar la frustración que oculta.

Pero más grave que eso, incluso, resulta el hecho de que este obrero casi ejemplar (obviamente, nunca se ha quejado, siempre ha defendido los intereses de la empresa como los suyos propios) es igualmente desechable, cuando los números dicen que ya no produce lo suficiente y que por lo tanto debe ser sustituido. Es el hecho que termina por quitar la venda de los ojos de Franck, quien llega creyendo literalmente en la expresión recursos humanos, y termina descubriendo que la dirección que lo empleó sirve sobre todo para darle una cara más elegante y democrática a la brutalidad y a la violencia.



Desde su mismo título, la película de Cantet es parca y contenida. En general evita las concesiones melodramáticas, salvo hacia el final; pero de todos modos, al dejar abierto el filme, sin conclusión, propone una reflexión a los espectadores. Aunque no rechaza tomar partido, al contrario. Sin embargo, lo hace con gran rigor narrativo, evitando los discursos y confiando fundamentalmente en la exposición visual. Para ello se apoya, como Ken Loach, en el trabajo excepcional de un grupo de actores no profesionales (el único con experiencia es el protagonista, Jalil Lespert) que se desempeñan en locaciones reales, lo que da a las situaciones una enorme verosimilitud.

La pintura que esta opera prima hace de algunos males actuales como la degradación social y la desocupación hacen que su alcance trascienda los límites franceses e incluso europeos. Más allá de las diferencias, sin duda insoslayables, el temor a perder el empleo, a quedarse en la calle, a ser devorado por la maquinaria económica, es uno de los grandes miedos universales de la actualidad. Recursos humanos no hace más que dar un testimonio inteligente y efectivo de él.

(Publicado originalmente en el semanario Tiempo Libre 1093, 04/19/2001)



RECURSOS HUMANOS (RESSOURCES HUMAINES) Francia-Gran Bretaña, 1999 / Realización: Laurent Cantet / Guión: Laurent Cantet y Gilles Marchand / Fotografía: Claire Caroff y Matthieu Poirot-Delpech / Dirección artística: Romain Denis / Sonido: Antoine Ouvrier y Philippe Richard / Edición: Robin Campillo y Stephanie Léger / Producción: Caroline Benjo y Carole Scotta, La Sept Arte-Haut et Court-Unité de Programmes Fiction Pierre Chevalier-CNC-BBC-Procirep / Distribución en México: Imcine / Intérpretes: Jalil Lespert (Franck), Jean-Claude Vallod (el padre), Chantal Barré (la madre), Véronique de Pandelaère (Sylvie), Michel Begnez (Olivier), Lucien Longueville (el patrón), Danielle Mélador (la sindicalista), Pascal Sémard (el director de recursos humanos), Didier Emile-Woldemard (Alain), Françoise Boutigny (Betty) / Duración: 103 minutos.