Billy Elliot

Billy Elliot es un niño que vive en un poblado minero del Norte de Inglaterra, a mediados de los años ochenta. A raíz de la gran huelga minera que afecta al país, su familia atraviesa por una difícil situación económica. Su madre ha muerto hace poco tiempo; su padre y su hermano mayor hacen se esfuerzan por traer comida a la casa, donde también vive una abuela ya senil.



Un día, al concurrir a su práctica de boxeo, descubre en el mismo salón las clases de ballet de la señora Wilkinson. El niño demuestra tener gran potencial como bailarín y su maestra se compromete a prepararlo para las pruebas de admisión de la escuela de ballet de Londres. Sin embargo, tanto su padre y su hermano, como el resto de los mineros, no aceptan la vocación de Billy, que consideran muy poco masculina.

El imposible referirse al cine realista británico sin hacer mención a la figura más destacada de esta tradición, Ken Loach. Y efectivamente, en el caso de Billy Elliot también está presente la sombra del director de Riff-raff, Lluvia de piedras o Mi nombre es Joe: en la elección de una historia que muestra los estragos sociales provocados por la economía neoliberal en la Inglaterra de los ochenta y noventa, que ha dejado literalmente en la calle a una parte importante de la población; en el rodaje en locaciones en una de las escasas minas que todavía continuaban trabajando (y que hoy también ha sido cerrada); en la utilización de una buena cantidad de actores no profesionales, elegidos atendiendo especialmente a su tipo físico y a su acento.



La diferencia fundamental, sin embargo, es que la opera prima de Stephen Daldry (director teatral con larga y exitosa trayectoria) apuesta más por un cine espectáculo capaz de llegar a un número mayor de espectadores. Y en este sentido, el camino recorrido por Billy Elliot, del pueblo minero al escenario londinense, se relaciona con los de los protagonistas de Tocando en el viento (Brassed-Off, 1996) de Mark Herman o Todo o nada (Full Monty, 1997) de Peter Cattaneo. En los tres casos, una historia ingeniosa, emotiva y divertida permite abordar situaciones graves. Los tres, además, parten de situaciones excepcionales o insólitas: la novedosa inclusión de una mujer en una antigua banda minera; varios desocupados convertidos en estrellas de un espectáculo de striptease, haciendo caso omiso de su escaso atractivo físico; un niño que choca con un entorno provinciano y machista cuando intenta dedicarse al ballet.

Quizás el mayor atractivo de Billy Elliot sea la forma en que se integra la pintura realista con los números musicales. O, mejor, la manera en que los bailes del niño se desarrollan sin romper con el realismo, algo que resulta extraño en un filme musical. Buena parte del mérito lo tienen las coreografías de Peter Darling por supuesto, y, muy especialmente, el trabajo del joven Jamie Bell, quien no sólo es un bailarín extraordinario, sino que da muy bien el tipo de su personaje y, además actúa y resulta a la vez simpático y conmovedor. Por sí sólo, es suficiente razón para ver la película.



Pero además, en tiempos de un cine de consumo cada vez más yuppie, es una buena sorpresa encontrar un filme donde los pobres no sean los villanos y donde además se manejen valores como el compromiso político y la solidaridad. Quizás el retrato social no sea muy profundo, pero la superficie pintada muestra una saludable actitud crítica, que hace que ciertos clichés melodramáticos pasen a un segundo plano. Es poco convincente, por ejemplo, el cambio que se produce en el padre de Billy cuando lo ve bailar y decide hacer todo lo posible (incluso acompañarlo) para que llegue a su audición. Y muy caricaturesca (e innecesaria) la imagen final que se presenta de Michael, cuando su reencuentro con Billy en Londres. Pero son objeciones mínimas para una comedia melodramática, quizás menor, pero que funciona muy bien en diferentes planos y no desprecia la inteligencia del espectador.

(Publicado originalmente en el semanario Tiempo Libre 1087, 03/08/2001)



BILLY ELLIOT (BILLY ELLIOT) Gran Bretaña, 2000 / Realización: Stephen Daldry / Guión: Lee Hall / Fotografía: Brian Tufano / Dirección artística: Maria Djurkovic / Música: Stephen Warbeck / Edición: John Wilson / Producción: Greg Brenman y Jon Finn, Working Title Films-WT2-Tiger Aspect Pictures-BBC Films / Distribución en México: UIP / Intérpretes: Jamie Bell (Billy), Julie Walters (señora Wilkinson), Jean Heywood (abuela), Jamie Draven (Tony), Gary Lewis (padre), Stuart Wells (Michael), Mike Elliot (George Watson), Billy Fane (señor Braithwaite), Nicola Blackwell (Debbie), Colin MacLachlan (señor Wilkinson) / Duración: 110 minutos.