Pollitos en fuga

En una granja de Yorkshire, en la Inglaterra de los años cincuenta, una gallina decide rebelarse contra la situación imperante e intentar la fuga. El resto del gallinero, mucho más resignado a su condición de prisioneras, sigue a su líder Ginger sin demasiada convicción. Sobre todo, porque los planes de huida fracasan y la gallina alborotadora termina siempre en el calabozo.



Las esperanzas renacen cuando Rocky Rhodes, un gallo cirquero, aparece en el lugar. Mientras el tiempo transcurre en inútiles lecciones de vuelo, los propietarios de la granja deciden cambiar de giro: de productores de huevos a fabricantes de pasteles de pollo. La fuga no puede demorar más y las aves de corral conciben un complejo y arriesgado plan: construir un avión que las pueda llevar más allá de la cerca del gallinero.

No hay duda de que la animación en un género que necesita un largo proceso de formación y aprendizaje. Pollitos en fuga, el primer largometraje del grupo británico Aardman Animations, se apoya en casi treinta años de trabajo conjunto, desde de Peter Lord y David Sproxton comenzaron a realizar sus primeros cortos para la BBC. Algunos años después, en 1976, nace el grupo Aardman, que con la integración del más joven Nick Park consigue sus mayores reconocimientos internacionales, entre ellos tres premios Oscar: por El confort de las criaturas (1989), Los pantalones equivocados (1993) y Un esquilado apurado (1995).



Estas tres películas están muy presentes en el nuevo filme; las gallinas son una versión depurada y estilizada de las aves de la primera, y las aventuras remiten en varias oportunidades a los enfrentamientos de Wallace y Gromit con los villanos de turno: un pingüino ladrón de joyas o un perro robot dedicado al robo de ovejas. Pero si el efectivo humor de Nick Park es uno de los puntos fuertes de Pollitos en fuga, igualmente destacable es la calidad técnica y formal, característica de prácticamente todos los cortos Aardman y que en este caso resulta aún más deslumbrante al sostenerse durante hora y media (gracias al apoyo económico del Dream Works de Steven Spielberg, hay que reconocerlo).

En primer lugar, el guión es un ejemplo de solidez dramática. Partiendo de algunos clásicos del cine, como Infierno en la tierra (Stalag 17, 1953) de Billy Wilder, El puente sobre el Río Kwai (The Bridge on the River Kwai, 1957) de David Lean y El gran escape (The Great Escape, 1963) de John Sturges, se construye una historia que amalgama precisas dosis de humor, de suspenso y de romance, que atrapan no solamente al público infantil. Pero además, las criaturas Aardman siempre sorprenden por su expresividad. Parece imposible que unos pequeños muñequitos de látex y armazón de alambre puedan resultar tan complejos, capaces de movimientos, gestos y miradas que envidiarían muchos actores de carne y hueso.



Claro, esas gallinas casi humanas poco conseguirían si no fuera por el sentido de la puesta en escena, y muy especialmente por el trabajo de cámara e iluminación. No hay en Pollitos en fuga un efecto gratuito, un movimiento de cámara que no sea necesario, un emplazamiento que inadecuado. Y ni hablar de la luz, recurso fundamental para dar a personajes, ambientes y situaciones una atmósfera densa y vital, para hacer olvidar al espectador que se trata de seres de plástico y para que en momentos resulten incluso conmovedores (en este sentido, los trabajos de Lord y Sproxton en sus Conversation Pieces vienen inmediatamente a la memoria). La decepción que sobreviene a la fuga del gallo y al descubrimiento de que no puede volar y el inicio de la lluvia en el gallinero/campo de concentración es un buen ejemplo de esto.

Peter Lord, Nick Park, David Sproxton, son sin duda nombres claves en el cine de animación de hoy. Y la gran virtud de Pollitos en fuga es que les permite acceder a la gran exhibición comercial (distribución mundial, una enorme cantidad de copias) sin tener que hacer concesiones ni malbaratar su producto. Todo lo anterior convierte al primer largometraje de Aardman Animation en uno de los títulos mayores de la temporada. Es una lástima que por una decisión arbitraria de UIP se nos prohiba verlo en su versión original, con las voces de Mel Gibson y Julia Sawahla.

(Publicado originalmente en el semanario Tiempo Libre 1082, 02/01/2001).



POLLITOS EN FUGA (CHICKEN RUN) Gran Bretaña, 2000 / Realización: Peter Lord y Nick Park / Guión: Karen Kirkpatrick, sobre una historia de Peter Lord y Nick Park / Fotografía: Tristan Oliver y Frank Passingham / Dirección artística: Phil Lewis / Música: Harry Gregson-Williams y John Powell / Edición: Mark Solomon / Producción: Peter Lord, Nick Park y David Sproxton, Aardman Animations-Allied Filmmakers-Dream Works SKG / Distribución en México: UIP / Duración: 84 minutos.