Así es la vida

A partir del momento en que la curandera Julia es abandonada por su marido, el boxeador Nicolás, las tragedias se suceden una tras otra. Su vida parece no tener sentido; al dolor y la rabia de saberse desechada y sustituida por otra mujer más joven, Raquel, hija rey de la vecindad, se suman otros problemas más prácticos.



La Marrana, el padre de Raquel, ya no la quiere en la vecindad y Nicolás decide quedarse con sus dos niños. Todo su mundo se derrumba; sin embargo, sacando fuerzas de flaqueza e impulsada por las palabras de su madrina Adela, Julia consigue planear y llevar a cabo su venganza, una venganza absurda que es la única salida de una mujer desesperada.

Los escasos anuncios periodísticos lo destacan: se trata de "la primera película en América Latina filmada en video digital". Y no es solamente un asunto de tecnología, si no de poner estas nuevas posibilidades al servicio de la creación cinematográfica. El cine digital, como lo define el propio Ripstein, permite trabajar con equipos mucho más reducidos, disminuye casi a cero el costo del material virgen y, en consecuencia, disminuye también las presiones del rodaje. Y lo primero que sorprende al ver Así es la vida, es cómo esa forma de trabajo se siente en el resultado. El largometraje número 23 dirigido por Arturo Ripstein es uno de los más libres de su carrera, en el que el cineasta hizo lo que quiso, como quiso, y además lo disfrutó como niño con juguete nuevo.



Y ese sentido del juego está siempre presente en Así es la vida, una película llena de brillantes ocurrencias, que en ningún momento opacan el rigor de la puesta en escena, en la que coexisten diferentes tiempos y diferentes realidades. La arriesgada propuesta queda establecida desde las primeras imágenes: el largo y azotado monólogo de Arcelia Ramírez, apuesta al mismo tiempo a desgarrar al espectador (y toda la película será terriblemente desgarradora) y a distanciarse de lo narrado mediante una cámara-personaje cada vez más evidente, hasta que el propio director y su equipo aparecen reflejados en un espejo. Pero antes, los otros personajes la miran, le hablan, la detienen, mientras ella se escurre y se esconde por las habitaciones de la vecindad.

No hay muchos directores que se aventuren con una tragedia griega y salgan bien librados de la empresa. Ripstein, y Paz Alicia Garciadiego, en cambio, ya habían bordeado la tragedia en varios títulos anteriores. Y enfrentados ahora directamente a Medea de Séneca, consiguen una adaptación ejemplar, en la que casi todos los elementos del original encuentran su equivalente en una típica vecindad ripsteiniana: el coro griego convertido en un trío romántico, el carro dorado, etcétera.

De película en película, existe en el cine de Ripstein un mundo muy personal, obsesivo, recurrente, que encuentra múltiples formas para (re)presentarse. Así es la vida remite claramente a los títulos anteriores, y en particular a Mentiras piadosas. Y, al mismo tiempo, es una película absolutamente original. En buena medida, como resultado de las novedades tecnológicas, pero también y sobre todo a una depuración de los elementos expresivos. Hay algo que sorprende especialmente y es la evolución del lenguaje empleado por Paz Alicia Garciadiego, desde el habla popular, populachera, recargada de palabrotas de Mentiras piadosas, a la perfecta estilización de Así es la vida. Y algo similar podría decirse cada uno de los aspectos del filme (los colores y texturas de la vecindad, la música, incluso las actuaciones).



Extraordinario director de actores, Ripstein trabaja con un equipo ya familiar (Patricia Reyes Spíndola, Ernesto Yáñez) al que ocasionalmente se suma algún nuevo miembro. En este caso, la recién llegada es Arcelia Ramírez, que con su interpretación de Julia consigue su mejor trabajo cinematográfico. Sobre su dolor y su desesperación pone Ripstein buena parte del peso de la película. Y Arcelia lo sostiene.

Quien en cambio no se mostró a la altura de las circunstancias fue Imcine, coproductor y distribuidor de Así es la vida, que con la vieja técnica de para no perder mejor no arriesgar, limitó su exhibición a un reducidísimo circuito de cinco salas comerciales (más la Cineteca Nacional). Salvo que ocurra un milagro, la película parece condenada a un fracaso económico tan inexorable como el destino ripsteiniano. No se vale.

(Publicado originalmente en el semanario Tiempo Libre 1071, 11/16/2000.



ASI ES LA VIDA (México-España-Francia, 2000) Dirección: Arturo Ripstein / Guión: Paz Alicia Garciadiego, basado en Medea de Séneca / Fotografía: Guillermo Granillo / Dirección artística: Claudio Contreras / Música: David Mansfield y Leoncio Lara / Sonido: Antonio Diego / Edición: Carlos Puente / Producción: Alvaro Garnica, Laura Imperiale y Jorge Sánchez, Filmanía Producciones-Gardenia Producciones-Imcine-Foprocine-Wanda Visión-DMVB / Distribución en México: Imcine / Intérpretes: Arcelia Ramírez (Julia), Luis Felipe Tovar (Nicolás), Patricia Reyes Spíndola (Adela), Ernesto Yáñez (La Marrana), Francesca Guillén (Raquel), Martha Aura (paciente), Lolo Navarro, Daniela Carvajal, Constanza Cavalli, Andrés Weiss, Alejandra Montoya / Duración: 98 minutos.