Doctor Akagi

En 1945, cuando la Segunda Guerra Mundial está llegando a su fin, en doctor Akagi, médico de un pueblo de la costa de Hibi, está obsesionado con la hepatitis, enfermedad que afecta a buena parte de sus pacientes y primera causa de muerte en el Japón en guerra.



Con la colaboración de un pintoresco equipo, conformado por un monje mujeriego y alcohólico, un cirujano nihilista y morfinómano, una ingenua prostituta y un soldado holandés, prófugo del campo de prisioneros de la localidad y especialista en cámaras fotográficas, se lanza a la tarea de construir un potente microscopio, con el que poder estudiar el hígado de sus enfermos y descubrir la causa de la hepatitis. Sin embargo, la situación que lo rodea es poco propicia para su labor: no tiene prácticamente ningún apoyo, trabaja en una forma muy precaria y la hepatitis no está considerada entre las prioridades del momento.

En 1998, luego de su paso exitoso por varios festivales internacionales (Cannes, Valladolid, etcétera), la Cineteca Nacional compró Doctor Akagi y la programó en su Muestra de noviembre. Casi dos años después, la película sigue sin estrenarse. ¿Llegará algún día a las pantallas cinematográficas? Quién sabe. Por lo pronto, se ha transmitido en varias ocasiones por la televisión por cable, que seguramente la repetirá. De ser así, será una buena oportunidad para ver esta obra maestra de Shohei Imamura, que sin duda merecía mejor suerte que las bodegas de la Cineteca.



Cuando Imamura filmó Doctor Akagi tenía setenta años; es, por lo tanto, una obra de madurez. Una madurez que se refleja, sobre todo, en la mirada tranquila y serena. Nacido en 1926, asistente de Yasujiro Ozu y Yuzo Kawashima en los cincuenta, Imamura comenzó su carrera como director en 1958 y muy pronto dio que hablar con dos películas que tuvieron una particular resonancia: La mujer insecto (1963) y Los pornógrafos (1966). En los ochenta, entre otras obras importantes (La venganza es mía, ¿Por qué no?, Lluvia de muerte), realizó La balada de Narayama (1983), que obtuvo la Palma de Oro del Festival de Cannes. Volvería a obtener el mismo premio con un título hasta ahora desconocido en México: Unagi (La anguila, 1996).

Una primera impresión de la carrera de Imamura puede dar la idea de heterogeneidad. Sin embargo, más allá de las líneas argumentales y la ubicación temporal de sus historias, siempre hay una mirada crítica sobre la sociedad y, en general, sobre la historia de Japón (en la que la guerra tiene un papel fundamental). Ante una modernización que supone uniformidad, el director asume un compromiso ético y humanista, muy bien representado en este doctor Akagi cuya vocación de servicio es la que da sentido a su vida. Y el final confirma que hay mucho de quijotesco en ese compromiso: cuando el doctor Akagi y Sonoko, a la deriva en el océano, ven el gigantesco hongo nuclear que se extiende por el cielo, como un hígado inflamado.



Tragicomedia sobre la condición humana, metáfora de un país destruido por la guerra y el militarismo, Doctor Akagi está dominada, más que ninguna otra película de Imamura, por la calma y la mesura. Su puesta en escena deja ver una habilidad narrativa, una seguridad y una precisión en la mirada, que hacen pensar en los grandes maestros del cine clásico estadunidense. Pocos cineastas son capaces de conseguir, como Imamura, esa conmovedora placidez, en una película, además, cargada de humor y de erotismo. Como cada uno de los personajes del filme, el doctor Akagi puede ser al mismo tiempo patético e íntegro, el hiperquinético hazmerreir del pueblo y un gran hombre con una misión superior, profundamente humana.

Sin embargo, la grandeza de este grupo de hombres (y mujeres) se esconde detrás de sus debilidades. Y son éstas las que dan mayor enjundia a su descabellada empresa, obra no de seres excepcionales a priori, sino de personajes pobrediablescos, perdedores que encuentran su razón de ser en esa lucha desigual, magistralmente ejemplificada en otra obsesión: la de la prostituta Sonoko por la ballena, sobre la que se lanza decidida, arpón en mano. Claro, no consigue cazarla y el final es desolador y no muy optimista. Pero queda una esperanza, encarnada en esos dos seres minúsculos, perdidos en el océano y amenazados por el aterrador sol negro.

(Publicado originalmente en el semanario Tiempo Libre 1059, 08/24/2000)



DOCTOR AKAGI (KANZO SENSEI) Japón-Francia, 1997 / Realización: Shohei Imamura / Guión: Daisuke Tengan y Shohei Imamura, sobre la novela de Ango Sakaguchi / Fotografía: Shigeru Komatsubara / Dirección artística: Hisao Inagaki / Música: Yosuke Yamashita / Sonido: Kenichi Benitani / Edición: Hajime Okayasu / Producción: Hisa Ino y Koji Matsuda, Imamura Productions-Toei Co-Tohoku Shinsha-Kadokawa Shoten-Commes des Cinémas-Catherine Dussart Productions-Le Studio Canal Plus / Distribución en México: Cineteca Nacional / Intérpretes: Akira Emoto (doctor Akagi), Kumiko Aso (Sonoko), Jyuro Kara (Umemoto), Jacques Gamblin (Piet), Masanori Sera (Toriumi), Keiko Matsuzaka (Tomiko), Misa Shimizu (Gin), Yukiya Kitamura (Sankichi), Masa Yamada (Masuyo), Tomoro Taniguchi (Nosaka) / Duración: 128 minutos.