El verano de Kikujiro

El pequeño Masao no tiene con quién jugar. Todos sus amigos se han ido a la playa y él se ha quedado sólo con su abuela. El verano no se anuncia divertido y Masao, con una vieja foto y una dirección como únicas pistas, decide partir en busca de su madre, a la que nunca ha visto.



Encuentra un compañero de viaje en un ser bastante extraño y poco recomendable, Kikujiro, acostumbrado al dinero fácil y no del todo legal y a la vida irresponsable. No parece la persona más apropiada para lidiar con el introvertido Masao, pero juntos comienzan a vivir una serie de aventuras que poco a poco los irá acercando, hasta que ambos descubren que tienen mucho más en común de lo que era posible suponer. Finalmente, aunque el viaje no tiene ningún resultado práctico, la experiencia resulta muy enriquecedora, tanto para el adulto como para el niño.

Takeshi Kitano (Tokio, 1947) es en la actualidad el cineasta japonés más reconocido internacionalmente. Cómico en espectáculos de variedades y sobre todo en televisión (donde Beat Takeshi es un personaje muy popular), debutó como director en 1989 y hasta ahora ha realizado ocho largometrajes, en la mayor parte de los cuales se ha desempeñado como guionista, editor y actor (en esta última faceta ha aparecido también en una veintena de filmes ajenos, entre ellos Furyo de Nagisa Oshima, Fugitivo del futuro de Robert Longo y Tokyo Eyes de Jean-Pierre Limosin).



Fuera de Japón, su fama se debe a dos insólitos thrillers, Sonatina (1993) y Fuegos artificiales (1997), que con sus primeras películas (Violent Cop, 1989, y Boiling Point, 1990, según sus títulos en inglés) conforman la vertiente más sólida de su carrera: historias de gangsters y yakuzas que combinan la violencia extrema con la calma casi absoluta. Ajenas a esa línea dominante se encuentran Escenas en el mar (1991), Kid Return, el regreso (1996) y Getting Any? (1995), una comedia absurda, aparentemente muy influida por el humor televisivo de Kitano, y en este sentido bastante próxima a El verano de Kikujiro.

En este último filme, Kitano propone una nueva variante a la pareja-dispareja, un niño solitario y un hampón más dispuesto a provocar la risa que el miedo. Unidos en un road-movie que, como debe ser, tiene características de viaje iniciático, de maduración y de descubrimiento (del otro y de uno mismo), Masao y Kikujiro comparten diversas experiencias, algunas divertidas y otras más amargas. Pero todas tienen una gran virtud: logran conmover sin caer en el sentimentalismo almibarado.



De todos modos, la sucesión de sketches es dispareja: cuando el tono tiende a ser lírico, el resultado es afortunado; cuando se vuelca hacia el gag televisivo, no tiene la misma efectividad. Hay escenas y personajes que provocan risa, sin duda, pero en general, el nivel del humor es bastante elemental y Kitano un payaso de alcances limitados. Y lo mismo puede decirse de los comediantes que lo rodean (en buena medida provenientes del Takeshi Gundan, su grupo televisivo), que incluso repiten algunas rutinas ya establecidas. Entre estos cómicos, merece ser señalado Beat Kiyoshi, primera pareja de Beat Takeshi (desde 1973), que aquí aparece como el hombre asediado por Kikujiro en la parada de autobús.

Más allá de los sellos distintivos del estilo Kitano, El verano de Kikujiro es una película menor. El propio cineasta, ha declarado que después de Fuegos artificiales necesitaba dar a su carrera un giro radical. Lo dio, sin duda. Pero incluso un espectador que siga con reservas la obra del director, no puede desconocer que la rigurosa estructura de Fuegos artificiales o Sonatina, su belleza visual y su preciso timing, superan por mucho lo logrado en esta octava película, mucho más simple, directa y superficial. Si El verano de Kikujiro tiene un valor extra, es como consecuencia de la vieja teoría del autor: considerada en el conjunto de una obra destacada (y la de Kitano lo es), la película adquiere otra dimensión, que nace de su relación con los otros títulos de su filmografía y con una concepción del mundo. Pero el nuevo camino no parece demasiado interesante.

(Publicado originalmente en el semanario Tiempo Libre 1053, 07/13/2000)



EL VERANO DE KIKUJIRO (KIKUJIRO NO NATSU) Japón, 1999 / Realización: Takeshi Kitano / Guión: Takeshi Kitano / Fotografía: Katsumi Yanagishima / Dirección artística: Norihiro Isoda / Música: Joe Hisaishi / Sonido: Senji Horiuchi / Edición: Takeshi Kitano y Yoshinori Ota / Producción: Masayuki Mori y Takio Yoshida, Bandai Visual-Nippon Herald-Office Kitano-Tokyo Film / Distribución en México: Dirección General de Actividades Cinematográficas de la UNAM / Intérpretes: Takeshi Beat Kitano (Kikujiro), Yusuke Sekiguchi (Masao), Kayoko Kishimoto (esposa de Kikujiro), Yuko Daike (madre de Masao), Kazuko Yoshiyuki (abuela de Masao), Gran Gidayu (motociclista gordo), Rakkyo Ide (motociclista calvo), Akaji Maro (hombre asustadizo), Beat Kiyoshi (hombre de la parada de autobús), Nezumi Imamura (viajero) / Duración: 116 minutos.