Familia

En apariencia, Santiago, un hombre maduro y de buena posición económica, lleva una vida feliz. El día de su cumpleaños, toda la familia está reunida para festejarlo, una familia que además parece agradable y cariñosa.



Sin embargo, un pequeño altercado con el hijo pequeño demuestra que la primera impresión no es la correcta: esa familia feliz no es más que una impostura, una representación teatral que busca paliar la soledad de Santiago. Las cosas se complican ante la llegada de una extraña que tuvo un problema con su coche y se va a convertir en testigo de las curiosas relaciones de esa familia casi ideal, en la medida en que fue organizada de manera racional y voluntaria.

Familia es el primer largometraje de Fernando León de Aranoa, cineasta nacido en Madrid en 1968, guionista de cine (Los hombres siempre mienten, Al fin solos) y televisión, y autor algunos cuentos y narraciones breves. Dos años después de Familia, León realizó otro interesante filme, Barrio, de características muy diferentes a esta original e ingeniosa opera prima, que destacó en la Seminci de Valladolid y fue premiada con dos Goyas, al mejor director debutante y al mejor guión.



Lo mejor de Familia es que su efectividad no se agota en la revelación de la farsa. Al contrario, aunque el impacto es muy fuerte, la película apenas está comenzando. Todo ocurre por un regalo poco afortunado: una pipa. Santiago pierde la calma, regaña a su hijo menor, lo despide y reclama que le consigan otro, menos gordo, sin lentes y un poco más parecido a él. Este exabrupto que rompe con una cotidianidad aparentemente placentera, pone las cosas en su lugar. La familia perfecta que vimos en las primeras imágenes, no existe. La esposa, los tres hijos, la anciana madre, el hermano forman parte de una trouppe de actores que vive de este tipo de trabajo: hacer realidad el sueño de la familia perfecta.

Para Fernando León, ese es un sueño que se remonta a la infancia, la posibilidad de mejorar la familia y elegir a sus miembros, de volverla más comprensiva y más guapa. Finalmente, uno casi nunca tiene la familia que merece, o la que cree merecer. Y si se pudiera modificarla a voluntad, siempre habría algo que cambiar. Santiago lo puede hacer: pedir un hijo diferente, por ejemplo. Porque en su familia él es una especie de Dios que hace y deshace, distribuye los roles y despide a quienes no le satisfacen.

Por otro lado, esa familia que no es familia, se comporta igualmente como la familia que no es. Suena como un trabalenguas, pero no es tan complicado: cuando queda en evidencia que sólo se trata de una representación, se descubre que en realidad, la falsa esposa es en realidad la mujer del falso hermano, con lo que se plantea un triángulo amoroso no muy lejano de la realidad; y que entre los dos hermanos que no lo son, existe una atracción de alguna manera incestuosa. Al no ser familia, la de Santiago puede revelar de una manera más directa lo que se suele ocultar en las familias verdaderas, lo que sale a luz sólo cuando se escarba en profundidad.



El juego propuesto por Fernando León, admite sutilezas y ambigüedades. Los límites entre la realidad y la representación, muy claros en un principio, de vuelven más imprecisos. El reflejo puede ocupar el lugar de la imagen real y, al mismo tiempo, funcionar como espejo del espectador que se encuentra en la sala. Por eso, al mismo tiempo que divertida, la película es también muy inquietante. El humor del guión se revela como una ironía incisiva, crítica y aguda.

Al margen de la habilidad del director para construir un guión sólidamente estructurado, de funcionamiento complejo y muy efectivo, y de su oficio para llevarlo a la pantalla, hay que destacar la estupenda dirección de actores. Juan Luis Galiardo, con larga carrera en casi un centenar de películas, pocas veces ha estado mejor. Amparo Muñoz y Agata Lys, estrellas jóvenes de los setenta, demuestran en su madurez y en las manos de León, posibilidades casi desconocidas. Y junto a ellos, Raquel Olmedo, Chete Lera, los jóvenes Elena Anaya y Juan Querol, y el niño Anibal Carbonero. Un conjunto muy dispar unificado a lo largo de veinte jornadas de ensayos, previas al rodaje, para convertirlo en una Familia de primera.

(Publicado originalmente en el semanario Tiempo Libre 1051, 06/29/200)



FAMILIA (España, 1996) Realización: Fernando León de Aranoa / Guión: Fernando León de Aranoa / Fotografía: Alfredo Mayo / Dirección artística: Soledad Seseña / Música: Stephane Grappelli, Django Reinhardt, canciones varias / Sonido: Gilles Ortion / Edición: Nacho Ruiz-Capillas / Producción: Elías Querejeta, P.C. / Distribución en México: Latina / Intérpretes: Juan Luis Galiardo (Santiago), Amparo Muñoz (Carmen), Agata Lys (Sole), Elena Anaya (Luna), Chete Lera (Ventura), Juan Querol (Carlos), Raquel Rodrigo (Rosa), André Falcon (Martín), Anibal Carbonero (Nico), Beatrice Camurat / Duración: 98 minutos.